Ayer abrí el tema de los refranes, y hoy me gustaría continuarlo centrándome en los dichos que hacen referencia a lugares geográficos. Son expresiones muy nuestras, algunas hacen justicia a la realidad y otras surgen más bien de la ironía o incluso la burla popular. Pero sea como sea, siempre nos ayudan a conocer un poco más de la historia a partir de pequeñas anécdotas. Os dejo con tres que creo que todavía se usan muy a menudo:
Eso es Jauja
Este dicho se emplea para designar todo lo que parece o quiere presentarse como modelo de fácil prosperidad y abundancia.
Jauja es una localidad peruana enclavada en el Suyo de Huancayo, en los Andes. En la época de las colonias, el virrey Amat la convirtió en su lugar de residencia por la bondad del clima para el reuma y las enfermedades respiratorias. De esta manera, Jauja se erigió en un enclave codiciado por los enfermos.
Su fama se hizo legendaria y acabó por llegar a España. Entonces la fantasía popular acabó por identificar Jauja con el paraíso, más si se tiene presente que esa zona del altiplano andino era rica en minas de plata.
Quien se fue a Sevilla, perdió su silla
Durante el reinado de Enrique IV (1425-1474), le fue concedido el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla, don Alonso de Fonseca. Dado que el reino de Galicia andaba revuelto, el arzobispo electo pensó que la toma de posesión del cargo no iba a ser cosa sencilla, por lo que pidió ayuda a su tío. Don Alonso se desplazó al reino gallego, pero pidió a su sobrino que se ocupara del arzobispado sevillano durante su ausencia.
El arzobispo, tras lograr serenar los ánimos de los gallegos, regresó a Sevilla, pero se encontró con que su sobrino no quería dejar de ningún modo la silla hispalense. Para que desistiera, no sólo fue necesario un mandato del Papa, sino que además interviniera el rey y que algunos fe sus seguidores fuesen ahorcados tras un breve proceso.
A raíz de este trágico suceso nace el refrán, del que se deduce que la ausencia perjudica, no al que se fue a Sevilla, sino al que se fue de ella.
Estar en Babia
Babia es una apartada comarca leonesa que linda con Asturias. Regada por un afluente del río Luna, Babia era un lugar de descanso preferido por los reyes de León en la baja Edad Media. Con cierta frecuencia, el monarca, harto de los asuntos de palacio, se apartaba a este lugar alejado de los campos de batalla.
Estas ausencias reales generaban a menudo una inquietud de los vasallos, a quienes, cuando preguntaban por su señor, se les respondía evasivamente que el rey estaba en Babia. La expresión se hizo proverbial y pasó por la lengua común para describir a quien está distraído y ajeno a la realidad.
Fuente documental: El libro de los dichos. José Pardina (Dir.).