La de los Reyes Magos de Oriente es una de las fiestas más conocidas y celebradas del ciclo navideño. Y, en cambio, sólo uno de los cuatro evangelios canónicos, el de Mateo, da noticia de ella, y lo hace bastante escuetamente y enigmáticamente.
Ni siquiera explicita los nombres de los Reyes, cuántos son o de dónde proviene. Esto hace que nos podamos plantear algunas cuestiones: ¿Existieron realmente? ¿Es cierto que eran de razas diferentes? ¿Eran reyes? Y sobre todo: si la Biblia no lo dice, ¿quién puso nombre a los populares visitantes que, guiados por una estrella, llegaron a Belén? En definitiva: ¿quién eran los Reyes Magos?
¿Dónde está el rey de los judíos?
Dice el Evangelio según santo Mateo: “Jesús nació en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes. Poco después llegaron a Jerusalén unos magos que venían de oriente y que preguntaron: ‘¿Dónde está el rey de los judíos, que acaba de nacer? Hemos visto allá a oriente su estrella y venimos a inclinarnos ante él’. La noticia turbó mucho el rey Herodes, y con él todo Jerusalén”.
A continuación, el rey Herodes, que quería saber cuál era el lugar del nacimiento, interrogó a los magos recién llegados. Y éstos señalaron Belén de Judea.
Siguiendo la estrella
Acto seguido, Herodes los dejó marchar pidiéndoles que le informaran, antes de volver hacia su país, del lugar exacto donde estaba el niño, de forma que también él pudiera ir a adorarlo. Era una trampa.
Los magos continuaron su camino, siempre siguiendo la estrella, hasta que justo se paró al lugar donde estaba Jesús. Y continúa el relato: “Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, [...] se postraron ante él y abrieron los cofres que traían para ofrecerle presentes de oro, incienso y mirra”. Y como que una revelación en sueños los advirtió de que no tenían que volver a ver a Herodes, se volvieron a su país por otro camino.
Seguidamente, y como consecuencia directa de este episodio, viene la tristemente famosa matanza de los inocentes y la fuga en Egipto de Jesús, María y José: Herodes ordenó matar a todos los niños menores de dos años; pero un ángel se le apareció en sueños a José le avisó a tiempo para que se fuera lejos con la mujer y el hijo. La familia no volvió a casa, en Nazaret, hasta después de la muerte del rey judío. De los magos venidos de oriente, pero, no se vuelve a decir nada más.
¿Quién eran los Reyes de Oriente?
Si analizáramos punto por punto el relato, nos daríamos cuenta de que en ningún momento dice que fueran tres, los Reyes Magos... sólo que dejaron tres regalos. Tampoco habla de la visita a una cueva o establo, sino que encontraron Jesús en una casa. ¡Ni dice que fueran reyes!
Es más: si tenemos en cuenta que Herodes hizo matar todos los niños de dos años en abajo, por los cálculos que saca de las explicaciones de los magos y su visión de la estrella, hay que tener en cuenta el hecho que los misteriosos visitantes no hubieran llegado pocos días después del nacimiento, sino pasados un par de años.
Dos versiones muy diferentes
Esta es la versión según Mateo. Pero evidentemente la duda más inquietante de todos es, ¿por qué Lucas, otro evangelista que habla del nacimiento y la infancia de Jesús, no cita en ninguna parte ni los magos, ni la matanza, ni la fuga hacia Egipto?
Lucas es quien nos relata:
- La Anunciación.
- El traslado de José y María (embarazada) a Belén, para inscribirse en el censo ordenado por el emperador romano Augusto.
- La adoración de los pastores y el posible nacimiento de Jesús en un establo.
Según Lucas, el episodio siguiente, ocho días después, es el de la circuncisión del bebé y su presentación al templo de Jerusalén. Los magos no aparecen por ninguna parte.
Así pues, en definitiva, el Nuevo Testamento nos da dos versiones muy diferentes. Lo que ocurre es que con el paso de los siglos hemos tendido a unirlas, y a concentrar los hechos en pocos días de diferencia.
Ahora toca discernirlos y, en concreto, saber por qué Mateo hace aparecer estos curiosos personajes en un momento clave de la historia cristiana.
Melcior, Gaspar y Baltasar: tres astrólogos
Para este propósito, de entrada, hay que tener en cuenta que el Evangelio original se escribió, probablemente, en griego. En este relato la palabra que se usa para designar los adoradores de Cristo es 'màgoi'; es decir, “magos”.
Ahora bien: ¿qué quería expresar con esta palabra un autor que escribía en griego pero que, seguramente, no era griego, sino hebreo? ¿Qué se entendía por 'magos' en aquella época y aquel contexto? He aquí las preguntas clave que, como se puede imaginar, no tienen una sola respuesta.
Aun así, nos quedaremos con la idea de Joao Scognamiglio, que en su obra Lo inédito sobre los evangelios cuenta que no debemos entender el significado de ‘magos’ tal como lo concebimos hoy en día, porque en aquella época se refería a personas de cierto poder en el ámbito científico, sobretodo de la astrología.
¿Y por qué se ha dicho que los Reyes Magos son tres? Pues sencillamente porque había tres regalos: el oro, el incienso y la mirra; uno por persona. Así se estableció en el Liber Pontificalis, una obra del siglo IX que recopila historias sobre la religión cristiana. El mismo libro donde se estableció que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.
Fuente documental: Revista Sàpiens núm. 51