El paso del tiempo es evidente en la piel de nuestro rostro, en las manos o en los pechos, por poner algunos ejemplos, pero no son las únicas partes del cuerpo que pueden revelar nuestra edad.
¿Te has fijado alguna vez que las personas mayores tienen la nariz y las orejas más grandes? Efectivamente, mientras que por lo general nuestro cuerpo se empequeñece con la edad, está demostrado que tanto la nariz como las orejas se van haciendo más grandes a medida que pasan los años.
Las orejas
Pero de hecho no podemos decir que crezcan, literalmente. Lo que ocurre es fruto de la gravedad: están compuestos básicamente de cartílago, un tejido que va perdiendo flexibilidad con el tiempo, y provoca que la piel se estire. Como resultado, las orejas se perciban de un tamaño mayor, más aun si tenemos en cuenta que la piel de las mejillas pierde volumen y parece que el volumen del rostro sea menor.
Aunque este proceso se acentúa más en los hombres que en las mujeres, por lo general las orejas aumentan 0,22 milímetros por año, o lo que es lo mismo, 1,1 centímetros cada cincuenta años.
La nariz
Lo que ocurre con la nariz es lo mismo que en el caso de las orejas. Está formada por células cartiginosas que van perdiendo flexibilidad y firmeza con el paso de los años. A diferencia de las orejas, no obstante, la nariz se agranda poco: apenas unos milímetros en total.
Adquiere su forma definitiva cuando cumplimos los diez años de edad, y a partir de entonces continúa creciendo hacia abajo durante unos años más: concretamente entre cinco y siete años en las mujeres y hasta los diecinueve en el caso de los hombres. Después, cuando la piel se estira, se alarga principalmente por la punta.
Como decía las orejas y la nariz no crecen literalmente, sino que se hacen más flexibles por la gravedad. Pero lo que sí crece sin parar es el pelo y las uñas.
El pelo
No estamos desvelando nada nuevo. Todos sabemos que el pelo nos crece continuamente, aunque para muchos (¡y muchas, sobre todo!) ocurre a un ritmo más lento de lo esperado. Depende mucho del tipo de alimentación, del champú que usemos o simplemente de la genética, pero se estima que el pelo de la cabeza crece unos 0,4 milímetros cada día tanto en hombres como en mujeres; que son 1,2 centímetros al mes. ¿Es tu caso?
Las uñas
Igual que el pelo, las uñas se forman por queratina. Se van formando células nuevas en la base de la uña y ésta se va desplazando hacia adelante, de modo que el crecimiento es constante. Se calcula que las uñas crecen una media de 0,1 milímetros al día, o lo que es lo mismo, de 3 a 5 milímetros mensuales, aunque esta cifra disminuye a medida que nos hacemos mayores.
¿Has notado, en cortártelas, que las uñas de las manos crecen más deprisa que las de los pies? Tranquilo, ¡no es por ninguna cuestión de higiene! Parece ser que esto ocurre porque en las manos la circulación de la sangre es mejor: por un lado, están más cerca del corazón que los pies, y por tanto les llega mejor el oxígeno y los nutrientes necesarios para el crecimiento. Y por otro lado, además, en nuestro día a día usamos mucho más las manos que los pies, de modo que también las estimulamos más.
¿Y qué ocurre después de morir?
Muchas veces se oye decir que el pelo y las uñas continúan creciendo tras morirnos, pero no más que un mito. Después de fallecer el cuerpo corta el suministro de glucosa y de oxígeno, por tanto el crecimiento de las uñas y del pelo se detiene. Sin ellos no es posible el crecimiento. Lo que sí puede ocurrir es que el corte de suministro no sea inmediato, sino que vaya cesando poco a poco de manera que el crecimiento se detendría pasadas unas horas o unos días del momento de fallecer.