La puntuación también se adapta a sus tiempos
En uno de mis artículos anteriores había escrito sobre el origen de los signos de puntuación para explicar desde cuándo los utilizamos. Hoy quiero añadir una idea más, y es que desde que nacieron no siempre se han regido por los mismos principios. Lo resumo:
En primer lugar, históricamente, su función central originaria fue la de indicar las pausas que se tendrían que pronunciar en leer el texto en voz alta. Y así fue hasta el siglo XVIII, aproximadamente.
Después, a partir del siglo XIX, cuando ya era habitual la lectura interior (en voz baja, que solemos decir) los signos de puntuación se utilizaron para otro fin: para marcar las fronteras entre los elementos que constituyen una oración; es decir, mara marcar la sintaxis.
Y en tercer lugar, actualmente y desde el siglo pasado marcar las fronteras sintácticas los signos de puntuación pueden usarse para añadir algún valor a la frase más allá de su valor neutro. Para reflejar el énfasis que queremos dar a una parte del texto. Porque no es lo mismo decir:
Lo llamé por teléfono y me lo cogió. (valor neutro)
que decir:
Lo llamé por teléfono. Y me lo cogió. (queremos remarcar el hecho de que lo cogiera, ya sea porque es extraño o porque no nos lo esperábamos)
Además de adaptarse en los usos, también hay propuestas nuevas
Esta función más moderna de añadir valores al texto ha propiciado que aparecieran nuevos signos de puntuación para responder a las nuevas necesidades. Llegó un momento que parecía que queríamos expresar más cosas de las que podíamos hacer hasta el momento, así que el siglo XX fue bastante prolífico en este sentido.
El exclarrogativo
¿Cuántas veces os habéis encontrado con una pregunta que además tenga un valor de exclamación? Pues para resolverlo, en 1962 el neoyorquino Martin Speckter tuvo la idea de combinar el signo de interrogación y el de exclamación en un único signo que simbolizara ambas funciones. Lo llamó interrobang, en inglés.
Durante una década la propuesta tuvo éxito. Aparecía en libros y revistas e incluso se sacó al mercado una máquina de escribir con ese carácter. Pero pasados los diez años fue perdiendo fuerza y cayó al olvido. Sin embargo, hoy en día todavía lo podéis encontrar entre los caracteres Unicode, con el código U+203D.
Caricaturas de algunos símbolos tradicionales
En la época en que todavía se usaba el exclarrogativo, se tomaron como referencia algunos símbolos tradicionales y se exageraron, a modo de caricatura, para adaptarlos a que pudieran representar propuestas como el amor, la duda, la ironía, la autoridad, la aclamación y la certeza.
Por ejemplo, en las imágenes de a continuación podemos ver primero un signo de aclamación, formado por medio de dos signos de exclamación dispuestos como si se tratara de unos brazos en alto. Y después vemos un signo de amor, formado por dos signos de interrogación a semejanza de un corazón.
El signo de certeza consistía en una exclamación a la que se le añadía una barra horizontal superpuesta, como si fuera una cruz. Y el signo de autoridad, con un trazo en forma circular situado en la parte superior del signo exclamativo.
Las emociones sobre papel. Una idea sin éxito... de momento
Está claro que unos símbolos serían más funcionales que otros, pero el caso es que al final ninguno de ellos no fue tomado en serio y dejaron de usarse al cabo de poco de haberse creado.
Y llegado este punto, yo me pregunto: si cada vez usamos más los emoticonos y similares para expresarnos cuando escribimos por las redes o por el móvil, ¿por qué no podemos expresar lo mismo cuando escribimos sobre papel? ¿No sería ésta una forma más para adaptar la escritura a nuestros tiempos, con un paso más de los que comentaba inicialmente que se han dado a lo largo de la historia?