“¡Buenos días!” “¿Dormiste bien?” “Ten un lindo día”
Al levantarme y conforme avanza el día estos son unos de mis primeros pensamientos junto con mi café de la mañana, pero sé que no te gusta que te molesten todo el tiempo o tal vez la razón es más simple de lo que creo… No sientes nada por mí, estoy seguro que de allí esa incomodidad.
Divago en mi mente entonces preguntándome ¿qué debo hacer? No lo sé porque podría poner mucho de mi parte en tratar de conquistarte pero no sé si lo logre, si todo termina siendo una pérdida de tiempo.
Así se me pasa el día y llega la noche, llego a pensar que esto podría considerarse una enfermedad porque mis síntomas empeoran.
“¿Cómo estuvo tu día?”
No sabes las veces que he tenido ganas de escribirte o llamarte para preguntar eso. Sé que tu trabajo puede ser molesto a veces, un poco estresante pero de verdad no me molestaría pasar el tiempo escuchando tus quejas y luego tratar de hacerte sentir mejor.
A veces me imagino antes de dormir como seria estar a tu lado. Ver cuando te levantas, te arreglas para ir a tu trabajo, cuando llegue a casa y estés allí o esperar a que llegues. Sentarnos y empezar a hablar sobre cómo fue nuestro día pero terminar hablando de cosas graciosas o sobre nuestros sueños tanto individuales, como aquellos que tenemos juntos.
Así fue hoy, así será mañana y no sé por cuanto más pero como siempre fuiste mi primer y último pensamiento del día.