Cuando reconocemos que somos seres espirituales en una experiencia física buscando respuestas en el exterior descubrimos, tarde o temprano, que pasamos gran parte de nuestras vidas esperando que las respuestas de todo lo que te acontece vengan de afuera, cuando están realmente adentro.
La familia, la escuela, los textos, las religiones, etc., se convierten en fuentes interminables de información en las que esperamos encontrar respuestas para la vida.
Nuestras guías interiores son las que saben exactamente lo que necesitamos para crecer y vivir plenamente. Es la esencia del ser, del yo interno, del ser espiritual la que al ser contactada responde cada una de nuestras preguntas y abre la puerta hacia el mundo de la claridad, la paz y la armonía interior.
La intuición sabe mejor que nadie a lo que hemos venido y a lo que fuimos llamados, sólo basta con acudir a ella para obtener perfecta revelación y certeza de propósitos.