Las ideas serán entendidas si se expresan de manera clara, a menos que un fruto aún no esté suficientemente maduro para ser tomado del árbol. Algunos confunden el ser hermético con sofisticación. La verdadera sofisticación reposa en la sencillez, lo cual es hacer simple una idea elaborada. La sabiduría también es sencilla, la sencillez es una virtud poderosa y poco común en estos tiempos, y muy indispensable para la obra de otras virtudes.
La humildad no es lo mismo que la sencillez, sin embargo la humildad es otra virtud muy valiosa y parte inseparable de la sencillez, ellas son distintas pero se completan. El hecho de sentir orgullo de la propia humildad es un contrasentido y ya no sería sencillez. Es necesario que la humildad, virtud característica de los sabios y quienes se han logrado conocer verdaderamente y se saben todavía incompletos, sea natural y simple, sin ningún mérito o vanidad, de lo contrario no podrán llenar lo que aún está vacío. El narcisismo es la raíz del ego y de todas las sombras que lo habitan, sin embargo la humildad lo ilumina y la sencillez las disuelve.