Comienza la música,
cuerpo y alma se conectan,
para expresar con ritmo,
poses perfectas y agraciados movimientos,
girando sin parar,
sin dejar de bailar.
Es mi mundo,
es mi vida.
Bailar,
es expresar todo, lo que tú corazón te pide,
equilibrio y elegancia en cada escena,
es evidente el esfuerzo.
Bailar,
te atrapa en el tiempo y espacio,
te imaginas el ambiente,
te estremece la existencia,
los errores te desaniman,
exigiendo más práctica.
Bailar,
forma de hablar,
es el lenguaje del cuerpo.