tengo el valor de mirarme al espejo,
la primera impresión,
llegó hasta mis tuétanos.
Ver mi destrucción física,
sacudió mi piso.
El espejo me grita la verdad,
si,
la verdad de un rostro con huellas del dolor.
Era tan igual,
a la destrucción que había sufrido mi corazón.
Verme reflejada en el espejo,
despertó desde lo más profundo,
un renacer.
Como un binomio,
corazón y apariencia,
se compenetraron para lograr
resurgir entre las cenizas.
Conectada de nuevo con la vida.
Cerrar el capítulo fue el mejor logro.
Volver a la vida y ser la misma de siempre,
con nuevos aires,
despierta y renovada,
corazón y apariencia.
El verme en el espejo,
fue como hablar con mi conciencia.