los pensamientos tienen peso.
En realidad,
sí pesan los pensamientos,
generados de una realidad,
que no podemos cambiar,
que no podemos evitar.
Se nos presentan,
como un monstruo de mil cabezas,
que nos quita el sueño,
que nos desestabiliza,
hasta hacernos sentir horrible.
Nos convierten en débiles,
con el mundo derrumbado ante los pies.
Frente a estos eventos,
conviene fortalecer la fe,
salir adelante,
ser fuerte,
y llenar nuestra mente de pensamientos positivos,
crear un escudo blindado,
y no permitir que lo negativo nos perturbe.