Realmente no me gusta escribir ni sobre política ni sobre religión ya que me parece que ambos temas son delicados por la cantidad de controversias que generan per se, aparte que cada quien va a defender su punto de vista a más no poder y por lo general suelen terminar en discusión.
Pero, como migrante que soy, no puedo pasar por alto un acto tan bochornoso acontecido el día de ayer en la Ciudad de Panamá.
Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad – Herbert George Wells
No promuevo la ilegalidad, ni pretendo criticar las políticas migratorias que tenga cada país, ya que tienen todo su derecho de establecer las normas y leyes que más les convengan de acuerdo a sus criterios. Pero considero que en este caso en particular más que actuar con mano firme como lo indican, es una prueba más de la constante, marcada y notoria xenofobia que tienen en este país en contra del que por una u otra razón se vio obligado a salir de su país en búsqueda de un futuro mejor.
No puedo tapar el sol con el dedo, para nadie es un secreto que hay muchos emigrantes que no se han sacado el chip marginal de su cabeza y lo que buscan es la facilidad, la viveza criolla o conseguir dinero de la forma más antigua, pero soy una fiel creyente que los buenos somos más, por lo que no considero justo que sea precisamente trabajando honradamente en donde deban poner la mano firme.
Me pregunto cuántos profesionales, cuantas madres de familia, cuantos padres que están acá solos, luchando día a día para poder enviar dinero a su familia que por la misma necesidad se vieron en la obligación de huir de un país en crisis se merecen ser tratados como unos delincuentes.
Me da mucha pena más que tristeza la cantidad de comentarios ofensivos que se generaron tras esta penosa noticia, es realmente preocupante que como humanos hayamos perdido la capacidad de sentir compasión por el otro, pero sobre todo el entendimiento que la tierra es redonda, y que hoy estamos arriba y mañana podemos estar abajo.
Me permito cerrar con estas frases de que me parecen oportunas para todos aquellos que a pesar de todo mantenemos intacta nuestra Fe.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Miguel de Cervantes
Noticia presentada por los medios de comunicación nacionales