Si, ya sé como hacer maletas, y no me refiero a cuando se empaca porque se va de vacaciones, me refiero a hacer esas maletas porque te toca emigrar.
Hace un poco mas de dos años me toco, al igual que muchos de mis compatriotas, tomar la decisión de salir de mi pais, aun me cuestiono si huyendo o simplemente para buscar un futuro mejor.
Recuerdo que en ese momento la aerolinea por la cual viajaba me permitía llevar dos maletas cada una de 23 Kilos. He alli, comienza el dilema, que me llevo en esas dos maletas, como distribuyo mi vida en 46 Kilos.
Como mujer al fin que soy, comienzo a ver mi closet (inserto suspiro) que me llevo...Tooooodo lo uso (mentira siempre te pones los mismos trapitos pero todos son indispensables); empieza el descarte: este si, este no, ni trates que voy a dejar este vestido ( si, ese que tienes mas de dos años que no te pones, que no te queda, pero que mantienes la fe en que ya te quedará), este abrigo si lo dejo, total hace calor (claro en ese momento no piensas que en algun momento hará frio, iras al cine, en fin, que existe algo llamado Aire Acondicionado y que lo mas probable es que en algún momento lo necesites). Y ni hablar cuando llego el turno de los zapatos, debería existir una seccion especial donde se nos permita que los zapatos no sean tomados como equipaje (son un artículo de primera necesidad) y sea libre la cantidad 😉
Ahora si, en serio, y dejando a un lado la superficialidad, recuerdo en ese mes de Septiembre donde me toco empacar porque ya era el momento de partir, recuerdo como me costo el desapego, y no de lo material que deje, mi cama, mis muebles.....mis libros. Me refiero al desapego por mis afectos que se quedaron, me refiero a ese amanecer visto desde mi balcón cada mañana por mucho tiempo (vivia en un piso 13 con vista a El Avila), mis calles, mi gente, mi país.
Me refiero a que no han inventado aún esa maleta que te permita empacar todos los sueños que te toca dejar atrás y cambiarlos por la incertidumbre de lo que vendrá, manteniéndose siempre enfocado en que lo mejor es lo que sucede y lo que esta por venir, pero con ese miedo natural con el que tienes que lidiar.
Hoy, dos años y algo después me toca empacar nuevamente, ahora es mas sencillo, ya se que no soy dueña de nada y que el apego no me deja nada mas que dolor, asi que lo suelto, ya se que lo mejor es no aferrarse a lo material porque en algún momento te tocara partir y las elecciones, per se, suelen ser dolorosas.
Pronto me toca volver a empacar, esta vez solo se me permite una maleta de 23 Kilos, pero ya sé como hacer maletas, ya se viajar liviana de equipaje
Fotos
Tomadas con mi Lg Stylus