Palabras más, palabras menos, podemos entender la procastrinación como la acción de retrasar o postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras menos relevantes o apremiantes. En pocas palabras la procastrinación es un sinónimo de evasión en el contexto del cumplimiento de nuestras obligaciones, deberes o metas.
Sin embargo esta evasión puede ser engañosa, ya que usualmente cuando se piensa en procastrinar nos vienen a la mente actividades como jugar videojuegos, pasar el tiempo en redes sociales, o ver videos en YouTube o plataformas de streaming como Netflix, o sea, lo asociamos a actividades que suelen ser catalogadas como no productivas, como de pérdida de tiempo.
Y es aquí precisamente donde podemos engañarnos sin darnos cuenta, porque puede que no hagamos ninguna de estas actividades, sino otras que si pueden considerarse relevantes y productivas, como la limpieza del hogar, ejercicio, trabajar en proyectos personales e incluso laborales, y pensemos por ello que no estamos procastrinando.
La clave de la procastrinación no son las actividades que involucra, sino el momento en que se llevan a cabo. Puedes jugar muchísimos videojuegos, pasar mucho tiempo en redes sociales o viendo series por Netflix y aún así no procastrinar, si estas actividades no retrasan o sustituyen la realización de otras de mayor importancia.
El punto aquí es la evasión de una responsabilidad haciendo otra cosa que independientemente de su valor, en ese momento no es prioritaria. Si en vez de hacer tu tarea te pones a rescatar perros callejeros, por loable que esta actividad sea, si te está impidiendo cumplir con tus obligaciones como estudiante, estás procastrinando. Si tanto quieres salvar perros callejeros, haz tu tarea y tus demás obligaciones lo más pronto posible para poder entonces dedicarte a esta actividad sin que esto te sea perjudicial.
Que la actividad que hagas al procastrinar sea importante, no es relevante, ya que tiene como resultado el mismo que la actividad más trivial e intrascendente del mundo, te ayuda a evadir el cumplimiento de una responsabilidad, la única diferencia es que te permite sentirte menos culpable al respecto, y he ahí su peligro.
Así que no creas que por pasártela viendo documentales, leyendo libros u otras actividades que cultivan el alma o el espíritu no estás procastrinando. Sí lo estás haciendo; solo que una manera más “culta”, más creativa, una que incluso puede hacerte sentir bien contigo mismo.
Esta es una manera más sofisticada de procastrinar, y por lo mismo más peligrosa. Es una manera más creativa de evadir nuestra responsabilidad, y más frecuente de lo que piensas. Te invito a tomarte un tiempo para reflexionar al respecto, y ver si no has caído en la trampa de la procastrinación como evasión creativa, no sea que llevaes tiempo siendo parte de las estadísticas y no te habías dado cuenta.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.
©bonzopoe, 2019.