Gloria eterna
Abrió los ojos,
y la luz llenó la noche
en un estallido de dicha.
Miró hacia el cielo,
y los astros cambiaron sus órbitas
para alinearse a su mirada.
Se levantó lento
y caminó sobre las arenas del tiempo,
mientras la eternidad se partió en dos
para abrirle camino.
Florecieron a su paso sueños y alegrías.
Murieron a su tacto temores y miedos.
Abrió los labios y el verbo se volvió carne,
huesos, piel y tendones.
En ese momento
nací y morí al mismo tiempo.
Como cada mañana
que despierto al cobijo de su palabra.
Como cada día
que vivo al abrigo de su fe,
de su dogma, de su credo.
Soy feliz solo a la luz
de lo que dicen sus líneas,
sus tangentes al origen de la vida
que vive en su vientre.
En su centro que es mi centro.
En su todo que es mi todo.
En mi vida que es suya,
hasta siempre,
y desde siempre.
Se llama Gloria,
y es mi doble opuesto,
lo cóncavo de mi convexo,
mi religión, mi mundo,
mi universo... mi mujer.
©bonzopoe, 2019.