Imagínense ustedes, en esta sociedad donde la lucha por los derechos de las mujeres está empezando a ser escuchada y en muchos estratos ignorada, una gran parte de nuestros roles siguen creyéndose estar muy definidos.
Que nos compete el orden y limpieza del hogar, que las iniciativas de reconciliación son nuestra responsabilidad, que nacimos preparadas y dispuestas para perdonar muchas infidelidades, que debemos respetar el rol impuesto también al hombre, que debemos mantenernos al margen en las actividades que históricamente son para ellos y que el sexo es algo que logran de nosotras, que estamos en deber de darles, mas no al revés.
¿Qué puede ser más problemático para el orden natural de la sociedad, que una mujer incapaz de entender esto? ¿Saben lo terrorífico que es una mujer debatiendo con el mecánico, el plomero o el electricista? Dirán que qué nos hemos creido, si nuestro cerebro sólo procesa los datos de la cocina, la máquina de coser y las películas románticas.
¿Qué carajo hace una mujer viendo futbol, desarmando una computadora o noqueando a un asaltante en la calle SIN LA SUPERVISIÓN DE UN HOMBRE? El único resultado posible de eso, es un desastre mayor ¿verdad?
Ni hablar de las que tienen la razón frente a uno de ellos sobre algún tecnicismo, como si existiera la posibilidad de que ellos tengan algo importante que apreder de nosotras, las que aprendemos sólo con los golpes, las que tienen que ser puestas a prueba y ser sometidas a juicios si queren demostrar sus capacidades.
Esto se va a venir abajo si seguimos poniendo en duda aceptar el lugar que nos dijeron que ocupábamos. La humanidad se va a extinguir si seguimos saliendo con shorts a la calle pero no aceptamos los matrimonios infantiles arreglados, si seguimos con esta idea descabellada de asegurar una carrera antes de tener hijos, si seguimos negándonos a que el título de ama de casa es el único posible de obtener en matrimonio y si continuamos con este absurdo circo de denunciar los abusos sexuales.