Rafael Correa ya no podrá volver a ser presidente de Ecuador, o como diría Lenín Moreno -el hombre que él mismo apoyó para llegar a la presidencia-, no se "eternizará" en el poder.
El motivo: Una consulta popular impulsada por el propio Moreno hace unas semanas para eliminar la reelección indefinida, que ganó por paliza y que provocó que Correa saliera del país, no sin antes ser atacado con huevos e insultos por una multitud de ciudadanos ecuatorianos.
Sin embargo, el expresidente se niega a abandonar la palestra política y por haber luchado por las "causas más justas del planeta" -como le suelen decir algunos gobiernos en América Latina a enriquecerse ilícitamente y perseguir la disidencia-, se ganó el poder vivir tranquilo con su familia en una mansión en Bélgica con un valor de miles de miles de dólares.
Pero no es la única recompensa que tendrá por su trayectoria, pues también lo espera a partir del 1 de marzo un programa de televisión en una de las cadenas con más alcance en el mundo y que ha sido acusada por sabotear procesos electorales posicionando etiquetas e ideas a través de cuentas bots en las redes sociales: RT noticias, el canal de Putin.
"¿Quiénes son los protagonistas del mundo político? ¿Cómo funcionan los mecanismos sociales? ¿Qué estrategias económicas son las que tienen éxito? ¿Y hacia dónde nos llevarán los procesos globales? Mis invitados saben mucho de todo aquello. No quiero entrevistarlos. Quiero tener conversaciones profundas", afirma Correa en la cuña de promoción que ya está rodando en el canal financiado por el estado ruso.
Aunque aún no anuncia a ninguno de los personajes que "saben mucho", me pregunto si, por ejemplo, invitará a su compadre Nicolás Maduro para que comente sobre las políticas económicas que ha implementado en Venezuela y que han provocado una desnutrición severa en gran parte de la población, que a su vez ha llevado a que cientos de sus habitantes coman directamente de la basura, además de una crisis humanitaria en el tema de la salud, por sólo nombrar dos de sus mayores éxitos.
Sea como sea, parece que a pesar de que posiblemente nunca más vuelva a pisar el Palacio de Carondelet, Correa podrá seguir practicando uno de sus deportes favoritos: Criticar y difamar a sus contrincantes con su peculiar humor.
Un premio demasiado grande para mi gusto. Sólo espero que a Maduro no lo espere un show de salsa en alguna cadena de la izquierda internacional si llegase a dejar el poder, sino que por el contrario su próximo destino sea una suite presidencial en el Tribunal de La Haya.