Hay ocasiones, en las que hay algo mal
con el ensamblaje del mundo
y logro salir de la tragedia noctámbula
a horas inusitadas, inadvertidas.
Toda utopía es zozobra
no hay fantasía que valga
si mis sueños me abrazan por un costado
y está hecha de carne y hueso.
Es siniestro que el habitante
despierte primero que el mundo
las dimensiones, el mismo espacio
ante la luz expectante, espero el regreso.
Tengo el atisbo
que te has aferrado a mis dedos
para leer las anécdotas de mis manos
que no han sabido interpretar tus piernas.
Ansío.
La espera me consume
me bebe, fuma, destruye y entierra
Dramatizo la inmovilidad.
aunque al pensarte
con la luz a esta hora, desde otros ángulos
podría reconocerte aún más arrebatante.
Corro en círculos alrededor del laberinto
ese que reside en tus huellas dactilares.
Esperando
que tu tacto
no imperiosamente físico
me preste algo de temperatura.