Las producciones de cine venezolanas tienen muchos detalles en común como la temática social, la violencia y los guiones con exceso de folklore, que con un presupuesto modesto han generado buenos resultados pero no extraordinarios. Las películas venezolanas con más éxito internacional han pasado desapercibidas en las pantallas nacionales cumpliendo el precepto de que nadie es profeta en su tierra, a manera de ejemplo puedo nombrar Hay alguien allí (2014) una película del género documental que habla del Autismo o como es llamado correctamente en su nomenclatura Trastorno del espectro autista (TEA), fue criticada por su dialogo silencioso y lentitud de las escenas, pero a nivel internacional muy aplaudida y merecedora de varios reconocimientos.
Pelo malo (2014) fue otra incomprendida en la taquilla nacional y para los críticos foráneos fue bien aceptada, también puedo llamar a colación a Tamara (2016) que fue casi un fracaso nacional pero un orgullo para su escritora por la aceptación extranjera. Con todo esto quiero concluir que el género drama no es valorado internamente, parece que seguimos ávidos de violencia y acción como en las recordadas Sicario (1994), Secuestro Express (2005) y La hora cero (2010), producciones muy exitosas pero con poca fibra reflexiva. Las películas de comedia nos encantan, se nos dan muy bien, tenemos la fórmula del éxito en ese género y Papita, maní, tostón (2013) es nuestro mejor referente. Las de corte histórico como Libertador (2014) son nuestras favoritas, en este género tenemos un gran repertorio de casi una producción al año, somos expertos en este tema.
¿Pero qué hay del género terror, tenemos trayectoria? ¿Es bien recibido en las salas de cine nacionales?
En realidad no tenemos pericia en este tema, somos novatos y apenas tenemos dos películas de este género tan exigente, estas producciones han sido muy ambiciosas para capturar a un nuevo mercado de espectadores en producciones que requieren grandes inversiones para ambientes tenebrosos, mucho suspenso e historias convincentes, son de corta data y han sido pioneras no solo en su categoría, sino también en aspectos de producción usando los recursos disponibles de una forma conveniente. Nuestras dos exponentes del género son La casa del fin de los tiempos (2013) y El Infierno de Gaspar Mendoza (2015) de las que haré una pequeña crítica por separado.
La casa del fin de los tiempos.
Es la primera y pionera que muestra el camino que deben seguir las demás en cuanto a producción y originalidad de la historia, para su estreno fue la película más vista en las taquillas venezolanas desplazando a los títulos internacionales, porque la curiosidad de ver el primer filme de terror criollo era increíble, además de la promoción realizada el éxito en taquilla fue del tal dimensión que aún no ha sido superado. El trabajo de maquillaje fue extraordinario, logró dar 70 años al bello rostro de la actriz Ruddy Rodríguez, la producción la aplaudo de pie pero la trama no tanto. Pertenezco al público seguidor del terror y dentro de la gran lista de títulos que he visto, este fue como comer un caramelo, no me asustó y en cambio me enterneció, cometieron el error de explicar los hechos paranormales con mucho detalle, matando así el terror, pero esto es solo una opinión personal y me parece que está más enmarcada en el suspenso. Aún ahora sigue siendo una excelente opción de vanguardia.
Trailer oficial.
El infierno de Gaspar Mendoza.
Esta es la prueba que con un presupuesto modesto se pueden lograr grandes cosas si se cuenta con ingenio y una buena trama para desarrollar. Pero no es el mejor ejemplo del cine de terror, el guion aunque está bien construido dista de ser aterrador, el suspenso podemos sentirlo solo en los primeros minutos y la fórmula clásica del cementerio y el trabajador nocturno que cuida las tumbas es un cliché gastado. Las actuaciones son buenas, el desarrollo de la historia también lo es, podemos fantasear con que esos hechos fueron reales o inspirados en ellos, la producción tiene fallas en aspectos de ambientación y efectos especiales, lo que significa que debemos seguir trabajando para mejorar en esta categoría del cine y esta película nos da las herramientas para seguir mejorando y algún día ser tan buenos en el terror como los japoneses, ¿no les parece? Soñar no cuesta nada.
Trailer oficial.
"Una película de éxito es aquella que consigue llevar a cabo una idea original." Woody Allen.