Revisión de la película de fantasía “La forma del agua” sin spoilers.
Una película original de Guillermo del Toro que vale la pena apreciar, él es un director con una mentalidad muy distinta que siempre logra sorprender al público, se destaca por sus ideas únicas y trascendentales, así como la capacidad de dar vida a criaturas extraordinarias que parecen sacadas de las más inefables fantasías oscuras, que utiliza a su favor para jugar con nuestra mente. Es famoso por haber creado películas con personajes monstruosos como Cronos, el Laberinto del Fauno, Hellboy y Titanes del Pacífico, su fórmula que resulta de combinar lo clásico con lo extraordinario es lo que le da vida a La forma del agua (2017).
Elisa (Sally Hawkins) es una mujer muda que hace labores de limpieza en un laboratorio secreto del gobierno durante la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión soviética. Un día llevan a una criatura acuática humanoide muy extraña al laboratorio para practicar estudios científicos. Mientras Elisa hacía su trabajo se topa con el monstruo quien llama poderosamente su atención, intentado acercase en secreto hacia él logra hacer un vínculo muy fuerte entre ambos que desafiará todos los obstáculos que se les presenten.
Esta no la típica película cliché donde el protagonista debe liberar al monstruo de los malvados, sino que hay mucha humanidad y complicidad entre personas que solo se dejan llevar por sus instintos o sobre lo que piensan es correcto, sin medir las consecuencias de sus actos.
Se muestran escenas fuertes de desnudos, sexo explícito, violencia, crueldad y algunas muy tristes, pero esto no es del todo malo, al contrario demuestra cuán dañina puede ser la humanidad ante lo desconocido. La criatura también hace mucho daño a su paso y se mantiene durante toda la película, pero podríamos entender sus razones, es la forma como podemos imaginar las consecuencias de la llegada de un ser así al territorio de los humanos.
Las actuaciones son maravillosas, todos los actores hacen un trabajo de admirar, sobretodo Michael Shannon que se destaca como un hombre cruel, egoísta y escalofriante. Pero definitiva las actuaciones protagónicas son las mejores: Sally Hawkins y Doug Jones, ya que ambos actores deben utilizar todo su cuerpo para transmitir emociones porque ninguno de los dos es capaz de pronunciar una palabra, se apoyan únicamente en sus expresiones como recurso histriónico.
Sally Hawkins interpreta a una mujer sin voz muy inteligente y no necesita hablar para trasmitir sentimientos grandes de dolor, desesperación y amor. Por su parte Doug Jones en su personaje del hombre anfibio enaltece a los actores que únicamente hacen trabajo físico, lo que requiere mayor destreza porque solo disponen de su cuerpo para actuar y convencernos de que son verdaderos monstruos. Elisa y la criatura crearon un lazo muy emocionante y hermoso que hace suspirar a cualquiera y lo más curioso es que solo se comunican a través de las miradas.
La historia toca temas sensibles como la segregación y discriminación, todos los personajes tienen una característica que los hace ser excluidos socialmente, diferentes e incompletos. Coinciden en que se encuentran en la búsqueda de la aceptación, cada uno sufre en silencio por su condición, ya sea su especie, color de piel, discapacidad o preferencia sexual, cabe destacar que estos temas se abordan muy delicadamente pero un espectador inteligente sabría detectar lo que sutilmente guarda la trama, también trata de decirnos que es el amor lo que nos completa y que todos sin excepción somos capaces de amar.
Es una historia poco convencional que se enriquece en la autenticidad de sus personajes, quienes se desenvuelven en un ambiente tóxico donde reina la intolerancia, el racismo y la homofobia, proyectando estos tópicos de una forma elegante. El director tiene la facilidad de diseñar universos y logra que nos sumerjamos el ellos, para esta ocasión nos presenta una historia realista descrita de manera fantasiosa, con una atmósfera peculiar originada por una cinematografía clásica muy hermosa y una musicalización divina, combinadas armónicamente. Hace referencias al cine, la danza y la música de los años 50, lo cual agradezco mucho porque es una forma de revivir la cultura de esos años dorados.
El diseño de la criatura es magistral, hay muchos detalles en su piel que pueden apreciarse muy bien como la textura, color y brillo, los ojos fueron el punto que más me gustó, pues aún hoy me pregunto cómo lograron el efecto de pestañeo horizontal, es realmente magnifico. La personalidad del monstruo es imponente, tiene poder, presencia y la curiosidad propia de un habitante de otro mundo. Es una mezcla de traje, maquillaje y efectos digitales, Doug Jones sepultado en el complicado disfraz logra dar vida y movimiento natural a la criatura magníficamente.
La fotografía también me atrajo, aunque no es impactante si es curiosa porque destaca en todas las escenas muy notablemente la gama del color verde en todas sus variantes, este recurso me recuerda a las películas 300 y Sin City donde con sus fotografías sepia y sombría, respectivamente resaltaban el color rojo. Me gusta cuando los productores emplean este recurso porque hacen que la película sea memorable en este aspecto técnico.
Banda sonora.
La forma del agua está realizada de forma impecable, es una historia de amor que hace homenaje a todas aquellas personas que se sienten incomprendidos. No tiene miedo a mostrar crudeza en las escenas para obtener realismo cuando es necesario; ha arrasado con cuanto premio se le ha puesto en frente, adquirió una fama parecida a la que en su momento tuvo La La Land y es totalmente merecida, Elisa y el hombre anfibio prometen ser una pareja romántica memorable por años. Ganó cuatro premios Oscar, dos Globos de oro y tres premios BAFTA, por esta razón la considero la mejor obra de Guillermo del Toro después del Laberinto del Fauno.
Trailer Oficial.
Fuente de los recursos externos.
Imágenes: www.imdb.com.
Audio: soundcloud.com
Gif: giphy.com.
Video: www.youtube.com.