Un fetiche es el vínculo erótico que puede tener una persona con un objeto inanimado, partes del cuerpo o una determinada situación, tiene mucho que ver con los gustos personales de cada quien y la forma como percibimos atracción sexual por cosas que a los demás podrían resultarle extrañas. No es una fantasía sexual, las fantasías solo pueden serlo hasta que se hacen realidad, luego de ello pasan a ser experiencias, a diferencia de los fetiches que nos acompañan por el resto de nuestras vidas, aquello que nos gusta mucho difícilmente deja de hacerlo con el pasar del tiempo.
Hay mujeres que tienen como fetiche a los hombres de cabello largo y hombres que sienten deseo por unos hermosos pies desnudos y si caminan en zapatos de tacón más aún, como ven no hay nada extraño, solo gustos sexuales diferentes. Un auto lujoso puede ayudar a su dueño a conseguir pareja porque estas posesiones también son objeto de deseo y la industria del entretenimiento lo sabe muy bien por eso vemos vehículos costosos en todo tipo de compañas publicitarias, así no tenga relación con el artículo que se quiere vender.
El cuero es un material que por alguna razón despierta el erotismo por eso es empleado en artilugios sexuales, este es uno de los fetiches más conocidos y está relacionado con el sadomasoquismo cuyo término correcto es “sumisión y dominación”. Otras prácticas comunes también son consideradas fetiches como el cibersexo, los juegos de roles, el sexo tántrico y las grabaciones del acto sexual. Todas estas prácticas recreativas son saludables siempre que sean consensuadas y disfrutadas por ambos participantes.
El Nyotaimori es un fetiche de la cultura japonesa que consiste en comer sushi sobre el cuerpo desnudo de una mujer o un hombre, esta práctica ha ganado fama en el mundo occidental donde las personas pagan cientos de dólares para comer sushi en una bandeja viviente, es una costumbre fascinante que ha captado un público ostentoso.
¿Aún piensas que no tienes un fetiche? Veamos, un jacuzzi tibio, espumoso junto a una botella de Champán fría son objetos que no tienen relación entre sí y mucho menos son estimulantes sexuales pero seducen a nuestra mente hasta imaginarlo como un escenario ideal para un encuentro sexual, he allí el fetiche.
En honor al título de esta publicación revelaré que siento un gusto particular por los hombres a los que le sobresalen las venas de los brazos, la musculatura no es el factor de atracción sino las venas y de ser gruesas mejor aún, me parece que es un signo de masculinidad. Como ven es un gusto extraño pero no me hace una persona rara, sino una persona normal con un gusto particular.
“El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía”. Anaïs Nin.