Ninguna curva de tu cuerpo me es ajena,
ni marca la distancia alguna que mis manos no alcancen.
Tu cuerpo es una geografía indescifrable.
Está hecho de laberintos y de pequeñas colinas
que el último sol de cada día llena de sombras.
Tu cuerpo no es solo un lugar; es un estado,
una geografía mental,
que recorro en las noches de soledad, cuando te has ido,
y ya tengo asumida la brevedad de los días,
la proximidad de la ausencia; cuando ya he aprendido
que es cierta la propia contingencia.
Ahora sé que te amo y te deseo
y lo breves que son los días;
que son tantos los territorios todavía inexplorados.
Ahora el tiempo es nuestro, solo nos queda
seguir construyendo un mundo,
alegre como una brisa fresca
habitarlo siempre contigo
y esperar a que anochezca.
Autorretrato hecho a mi misma, en noviembre del 2017.