La vida intenta imponernos el atardecer.
Nos negamos a él,
pero lo sabemos ahí,
agazapado.
En la espera, lo lejano.
Cada vez que se aproxima, busco una nueva cumbre,
la escalo y lo retraso.
Amarte es eso.
Escalar cumbres y bajar laderas dulces,
descender a valles frondosos,
escuchar cantos de pájaros.
Todavía nos faltan algunos por identificar,
otros que todavía ignoramos,
incluso los hay que vienen de camino.
¡Ah, el vuelo del ave, su trino innominado!
Amarte es esperar el trino de un pájaro
que llega volando desde lejos.
Autorretrato, 19 abril, 2017. Caracas, Venezuela.