Yo comencé a escribir
porque me doblegaba ante tu belleza.
Yo seguí escribiendo
para que te enamoraras de mí.
Yo escribía
porque te imaginaba admirando lo que leías.
Yo escribía para que te colocaras en mi lugar
y así verte más de cerca y poseerte.
Yo escribía para distraerte, desnudarte y
amarrarte por siempre a mí.
De tanto escribir sin lograr nada de eso, dejé
de hacerlo para ti y acepté que incluso ni te
interesara mucho lo que yo escribía.
Yo escribo ahora para mí, para el universo y
para ti... quienquiera que seas.