Llenaré tu habitación con la fragancia de las flores.
Un rumor de mar circulará entre ellas
como si de un viento se tratase.
Veremos crecer las olas,
sabremos localizar a Casiopea
en medio de las noches estrelladas
y luego regresaremos.
Acaso no sepamos en dónde hemos estado:
entonces, toda conjetura tendrá su aroma;
alguna
incluso se vestirá de blanco como una rosa blanca.
Mientras, tu y yo, descansaremos tumbados
en el puente alto de la vida.
Todo será plácido y sereno.