La misma acera donde te bese por primera vez. Si, no es fácil olvidar ese momento, noche de invierno y alrededor copos de nieve que adornaban tu cabellera. Capaz fue tan corto el querer y tan largo el olvido que no hallábamos que encontrar, simplemente no buscábamos nada.
Recuerdos que adormecen mi pensar, recordar que en esta habitación, en esta misma cama, comprendía que no querías ser proclamaba diosa simplemente querías sentirte humana, frágil como un cristal y ligera como una pluma, criticada por la sociedad pero no importaba, solo te importaba que te aceptara yo. Donde el silencio abrumaba y a su vez nos envolvía en una desdicha, éramos el sonido de lo que hacíamos a plena oscuridad, que trágico romance ¿cierto?
Anhelos, mis manos anhelaban volver a sentir el suave tacto de tu piel, sentir tu perfume de afrodita y revivir de nuevo esta historia. El mundo se ha vuelto en un pequeño problema de Pitágoras, un pequeño caos que nos cuesta tanto para ser felices los dos.
De estas ansias de olvido y a la vez de estar contigo. La espera desespera, y saber que hoy no estás me cuesta aceptar los hechos. Volví al sitio donde ni nos veíamos, solo era el infinito sonar de tu corazón acelerado, respiración agitada y comprendía que nos sobraban palabras y que el silencio era nuestro fiel amante.
No puedo soportar la ausencia que me mata, no fue quizás perfecto, pero siempre logre que sonrieras. Donde la teoría de felicidad éramos nosotros, y que buscando un ejemplo claro de ello, era la extraordinaria historia que vivíamos.
Cerraste los ojos para siempre, y en nuestra habitación encontré tu pequeño cofre. Tu gran tesoro, en el había una fotografía cuando salimos por primera vez, descubrí que éramos tan diferentes y que la diferencia era los que nos mantenía vivos.
En el mismo cofre encontré un escrito, escribiste la fecha exacta que nos conocimos, y en esa misma nota escribiste esta pequeña frase:
05/04/2001: " El amor es para valientes y los valientes deben pagar en oportunidades las consecuencias de su valentía”
Comprendí todo en ese instante. Quizás por eso tu y yo estuvimos juntos y quizás por eso en mi mente...
aun no hay nadie como tú.