− ¿Por qué a pesar del tiempo aún sientes atracción por mí? Te he lastimado.
− No tengo respuesta a tu pregunta.
− Deberías tenerla, te he hecho daño y aún sigues a mi lado.
− No soy el tipo de persona que le presta atención al pasado.
− Deberías, del pasado nos podemos hacer una idea del tipo de persona que somos.
− Estás equivocado.
− ¿Equivocado por qué?
− El pasado sólo demuestra los errores y éxitos que tuvo una persona.
− ¡Pero mujer! Muchos siguen siendo iguales que hace unos años atrás.
− Muchos, no todos. Todos cometemos errores, debemos dejarlos atrás y superarnos, para no volver a fallar.
− ¿Pero cómo estás tan segura que no soy del montón?
− No lo estoy, nunca lo he estado.
− ¿Entonces por qué sigues intentando mantener esto en pie? No es bueno continuar con algo cuando tienes muchas posibilidades en tu contra.
− Yo creo en ti.
− ¿Por qué crees en mí, mujer? ¡Maldita sea! Te he fallado, ¡me siento jodidamente culpable!
− Por eso creo en ti, cuando cometes un error te vuelves una gran persona.
− ¿Una gran persona?
− Te vuelves un niño, vuelves a valorar lo que estuviste a punto de perder por tus errores.
− ¿Valorar? Si hubiese valorado esto no te hubiese lastimado de esta manera.
− ¿Estás arrepentido?
− Sí, lo estoy.
− Por eso creo en ti, todos fallamos alguna vez.
− ¿Qué puedo hacer para remediar todo?
− Sólo quiero que vuelvas a mi lado y sigamos mejorando juntos.
− No creo que de esto se obtenga alguna mejora.
− Sí se obtiene.
− ¿Cuál? No encuentro ninguna, mujer.
− Ya puedo responder tu primera pregunta, Carlos.
− ¿Cuál?
− Una de las mejores maneras de mejorar es enfrentarnos a nosotros mismos, nuestros pecados y debilidades, tener una dura batalla contra ellos y siempre querer salir vencedor.
− Aún no entiendo lo que me quieres decir.
− Debes entender que actualmente estas en una batalla y te estás dando por vencido, deberías luchar e intentar salir ganador, por más difícil que este la situación.
− Creo que comienzo entender un poco.
− Aún me siento atraída por ti porque sé que el día que dejes de rendirte cada vez que tengas un problema, volveré a ver el hombre del cual me enamoré. Un hombre que actualmente no está vigente en ti, pero es una llama que todavía no se apaga. Me retirare Carlos, aun te queda mucho por enfrentar.
Rebeca se levanta de aquel sillón que compró junto a su antigua pareja hace diez años atrás, recoge sus cosas y le da un beso en la mejilla a Carlos. Con lágrimas en los ojos, se retira de aquél hogar donde estuvo viviendo hace 1 año, pero con la esperanza de que su antigua pareja comprenda el verdadero valor de esa linda relación que culminó un viernes 24 de marzo.