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Si la vida fuera sólo
sonreír y no ver al fondo,
de lo que hay tras esos ojos
que ocultan bastante enojo.
Nunca entendería por qué,
a veces provoca retroceder
porque días muy buenos hay,
pero pésimos también.
Y la mente se fatiga,
por más que veas hacia arriba,
el cielo se torna gris
y se oscurecen las pupilas.
Pero no des por sentado
que las penas te han cercado;
¡levántate con denuedo!
Pues Dios está de tu lado.
Aférrate a sus promesas,
decide hoy vencer la tristeza,
y recuerda que la clave del éxito
está en la paciencia.