Saludos desde Barquisimeto, Venezuela apreciados Steemians la entrega de hoy tiene como finalidad, enaltecer el trabajo arduo y constante de un poblado caroreño, que se ha convertido en referencia nacional e internacional en cuanto a productos de alfarería.
Este pueblo no es un sitio turístico, pero tiene un peso y una importancia capital en cuanto a la artesanía venezolana se refiere, ubicado en la otra banda de Carora sus personas utilizan de la mejor manera los recursos disponibles y esto es para mí un ejemplo a seguir, convertir carencias en abundancia es alquimia pura y el sol caroreño es un elemento catalizador en este proceso.
Apenas llegas al pueblo ves con asombro la gran cantidad de productos extendidos sobre la tierra de grandes patios de trabajo, se están secando bajo el intenso sol caroreño para luego ser horneados y así darles la resistencia necesaria. Cada familia de este sector caroreño elabora un mínimo de quinientas piezas diarias, adoquines, cerámicas rusticas para pisos, bloques, adobes y tejas.
Hay artesanos que se dedican a un solo rubro. Su actividad la desarrollan en el terruño, al lado de su familia, en el patio de su casa, con el inicio temprano de la faena entre la elaboración, el secado, el horneado y el almacenaje por llamarlo de alguna forma de los productos terminados.
Las famosas tejas con un tono diferente, un tono entre ocre y rosado son su carta de presentación, estas imprimen un inconfundible y muy apreciado toque de envejecimiento a las construcciones.
Alemán nos entrega literalmente el fruto de la tierra desde hace mucho tiempo y a pesar de las adversidades sigue ahí, en pie de lucha, una lucha en la que resultaran vencedores, el sol, la aridez y el calor han templado su carácter y ellos lo transmiten a las piezas que fabrican.