Saludos amigos de Steemit hoy les vengo a contar un poco más sobre tatuajes, esta vez les hablaré sobre todo los factores que están relacionados con el proceso de hacerse un tatuaje.
La máquina de tatuar.
Cuando se visita un estudio de tatuaje, se oye el sonido de una maquina similar a la del dentista; es la máquina de tatuar, un aparato del tamaño de la palma de la mano que funciona con un motor eléctrico y que tiene insertado un depósito de tinta con agujas conectadas a él.
Las agujas que usa el tatuador profesional deben estar esterilizadas antes de su suso y ser desechadas tras su empleo; este es un factor de higiene esencial para evitar el contagio de diversas enfermedades entre sus clientes. En definitiva, no es un aparato complejo, pero se debe saber manejar bien y mantener constantemente limpias todas las piezas que lo componen.
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El estudio.
El lugar donde se va a realizar el tatuaje debe estar muy limpio y muy iluminado; debe contar con un certificado oficial de sanidad e higiene a la vista; tener una camilla en un lugar privado, y el personal debe tratar a los clientes de manera profesional y con amabilidad.
Además de los puntos anteriores, uno se debe cerciorar de que haya una máquina esterilizadora, que las agujas se encuentran en bolsas cerradas y están esterilizadas, que usan tapones de tinta nuevos con cada cliente y que emplean guantes de látex en todas las fases del proceso.
Si un estudio no cuenta con alguno de estos requisitos básicos, significa que no es un lugar seguro para hacerse un tatuaje y que debemos recurrir a otro.
El tatuador.
El artista que va a marcas la piel de pro vida no se debe elegir al azar; hay que molestarse en indagar sobre trabajos anteriores. Todos los tatuadores profesionales tienen un álbum de fotos de los tatuajes que han realizado y si no cuentan con tal muestrario, lo mejor es buscarse a otro.
Una buena manera de localizar un buen tatuador es conocer la experiencia de quienes llevan tatuajes. Si el tatuaje de alguien ha dejado huella, se le preguntará dónde y con quién se lo ha hecho. Muchas veces no se va a encontrar al mejor artista en la misma ciudad y hasta es posible que haya que desplazarse unos kilómetros o incluso hasta otro país. Antes de comenzar la búsqueda es recomendable definir el estilo del dibujo que se quiere (escudos, flores, calaveras, etc.) y encontrar a partir de ahí al mejor en esa temática.
Cuando se haya dado con un buen profesional, se entablará una conversación con él o con ella; se comentarán las ideas, se harán preguntas, se contestará sinceramente, se hablará del precio y del número de sesiones. Se debe dar máxima importancia a los sentimientos y sensaciones que surjan; si se ve que el tatuador no solventa las dudas o ejerce presión para que se haga el tatuaje en el acto, queda claro que no es un buen profesional. Cuando no se trata de profesionales expertos, el objetivo no es realizar un trabajo serio, sino cobrar cuanto antes.
La técnica.
El tatuador primero traza sobre la piel el contorno del dibujo elegido con un bolígrafo especial o papel de calco de tatuar. Este perfil dura unas dos horas y aunque esté pasando un algodón con desinfectante mientras realiza el dibujo, no se borra, de manera que no hay que temer que el artista vaya a quedarse sin su guía cuando comience el trabajo de tatuar. Después se rellenan las partes y se hacen sombras dependiendo del diseño, con otro tipo de aguja.
Cuando se está perforando la piel, las agujas la atraviesan y depositan gotas de tinta en sus capas más profundas. Es totalmente normal que salga un poco de sangre tras el pinchazo, pero no llega a ser nada escandaloso ni por lo que preocuparse; además, el artista estará continuamente limpiando e hidratando la superficie para que se sufra lo menos posible durante el proceso.
Los mejores tatuadores son los que saben dibujar muy bien porque son capaces de improvisar detalles que marcan profesionalidad y estilo a la obra. No obstante, se recomienda verlo antes sobre papel o dibujado en la piel para asegurarse de que se está conforme con la improvisación, pues una vez tatuado no hay marcha atrás.
La elección del dibujo.
El impulso que lleva a uno a tatuarse puede por que se haya visto un tatuaje y se quiera algo parecido; que se ame un objeto y se decida dejarlo impreso sobre la piel; que se desee plasmar una experiencia importante de la vida, etc. En cualquier caso, a la hora de elegir el dibujo se tienen varias posibilidades:
- Consultar el libro flash del tatuador. Todos los tatuades tienen unos catálogos de imágenes organizadas según su temática.
- Llevar al tatuador la copia de un dibujo que se haya visto en otra parte.
- Exponer una idea al artista y que él o ella la plasme sobre un papel.
- Dibujar un diseño propio si se sabe dibujar bien.
Los mejores artistas son los que consiguen que su dibujo supere las expectativas del cliente por calidad y belleza.
Los peligros de la tinta.
Hay tintas que son nocivas y hay otras que no. Afortunadamente existen reglamentaciones oficiales en este aspecto y organismos que retiran del mercado las que tienen componentes peligrosos (metales) o contaminantes (hongos y bacterias). Cuando se visita el estudio de tatuaje, es aconsejable pedir que muestren el certificado de sus tintas. Normalmente, el tatuador los tiene expuestos, pero si no están a la vista, no hay que dudar en pedirlos; se debe poner siempre la salud por delante de la timidez.
Para aquellos que están pensando en hacerse un tatuaje de tinta fluorescente o ultravioleta, deben enterarse bien de sus componentes y regulación, pues la mayoría, o son tintas cancerígenas, o son nocivas para la piel.
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Existe también la posibilidad de que causen una reacción alérgica. Para comprobar un caso particular, el tatuador pone un parche en la espalda con el que se ven los resultados en un par de días.
Algunos ejemplos de los componentes de los pigmentos son:
- Rojo: sulfuro de mercurio.
- Verde: óxido de cromo.
- Azul: sales de cobalto.
- Blanco: sales de titanio, sílice y calcio.
Sabiendo la composición, resulta más viable descubrir si se es alérgico a alguno de sus componentes.
Los colores.
Los tatuajes de colores son más resultones, más llamativos y se ven más. Suelen ser las personas más atrevidas las que añaden a su dibujo tonalidades que van más allá del negro, aunque uno ya sea bastante atrevido por el mero hecho de tatuarse. Con los tatuajes de colores hay que tener en cuenta alguna consecuencia: pueden causar problemas ala hora de vestir; por ejemplo, si la persona tatuada quiere ponerse un pantalón corto de color rosa, es bastante difícil que combine bien con un tatuaje en las piernas de color rojo y verde, pero esto son pormenores comparado con la satisfacción de tener un lindo tatuaje colorido en cualquier lugar del cuerpo.
El dolor.
El tatuaje es una experiencia dolorosa. Cuando las agujas penetran en la piel, a unos tres mil pinchazos por minuto, se siente como si se estuviesen haciendo pequeños cortes en la zona. Algunas personan aguantan mejor el dolor que otras; también algunas zonas duelen más y otras menos.
Llevar a un amigo a la sesión de tatuajes tiene muchas ventajas, por ejemplo, combatir el nerviosismo, compartir la experiencia o distraer del dolor. Pero también tiene sus desventajas, ya que entorpece la intimidad entre el tatuador y el cliente, y distrae al profesional.
Sobre todo, es necesario recordar que el tatuaje se va a llevar sobre uno mismo, así que es mejor no dejarse influenciar por otros. Se debe tener presente que el objetivo es tatuarse algo personalmente especial en la zona que se ha elegido.
Consejos para reducir el dolor:
- No beber alcohol y otras sustancias tóxicas porque alteran el flujo de la sangre e incrementan la sensación de dolor.
- Relajar los músculos.
- Ingerir un analgésico (paracetamol, por ejemplo) para que ayude a suprimir el dolor.
- Mantener una actitud positiva. Pensar en el deseo de tener el tatuaje sobre la piel ayudará a combatir el dolor.
- Disponer de compañía en la sala para que distraiga con su conversación durante toda la sesión.
Contraindicaciones.
Hay que prestar especial atención a la salud cuando se piensa en tatuarse. Este tipo de trabajos están contraindicados en:
- Personas hemofílicas.
- Las que siguen tratamientos contra el acné.
- Enfermos de psoriasis, dermatosis infecciosas (herpes, verrugas víricas, etc.).
- Quienes tienen tendencia a formar cicatrices queloides (cicatrices de carne).
- Menores de edad.
- Personas diabéticas.
- Quienes tienen problemas de corazón y presión arterial.
Informar al tatuador de cualquier anomalía que pudieras tener y consúltalo previamente con tu médico.
El proceso de curación.
Todo tatuaje es una herida abierta; se acaba de perforar una zona de la piel e insertar en las capas profundas y a base de pinchazos la tinta que, en definitiva, es un cuerpo extraño. Por todo ello el proceso de curación va a suponer un tiempo mínimo de dos semanas durante el cual se tendrá que atender con cuidados constantes. La piel no se recompone de un modo idéntico a su tejido anterior sino que, tras el tatuaje, se presenta más sensible; es necesario protegerla más de lo habitual hasta que finalice el periodo de cura.
El tratamiento de la herida.
Los cuidados de la herida y su cicatrización son los que van a condicionar el producto final, así que es conveniente prestar mucha atención a esta etapa. Tras el tatuaje, el tatuador explica qué hacer todos los días con la herida. Si se pasa por alto esta etapa del tatuaje, lo más probable es que la herida no cicatrice bien y se desvanezca parte de la tinta; es decir, que después de todo el trabajo, no se plasme la imagen, además de correr el riesgo de sufrir una infección en la zona.
En líneas generales, el cuidado de la cicatriz de un tatuaje comienza cubriendo la zona recién tatuada con una venda esterilizada. Tras llevar la herida cubierta el tiempo recomendado por el especialista, se retira el vendaje y se lava la zona, sin frotar, con jabón antiséptico suave. Entonces se seca con golpecitos débiles y se aplica una película de crema cicatrizante que no se debe reemplazar por vaselina u otros productos.
Al principio se protegerá la zona con una envoltura de plástico transparente tanto tiempo como aconseje el tatuador. Durante una semana se repetirá la operación de lavado y crema cicatrizante y, si se llega a formar una costra cubriendo la zona se la dejará caer de manera natural.
Durante la curación de un tatuaje se debe evitar lo siguiente:
- El sol. Una vez curada la herida, siempre que se esté bajo el sol habrá que aplicarse crema protectora para conservar el tono del diseño.
- Saunas y salas de vapor. Se debe evitar los lugar con exceso de vapores y temperaturas.
- Exceso de agua. Sobre todo agua con cloro dela piscina y agua salada marina.
- Rascar la cicatriz. Incluso cuando se sienta mucho picor.
El precio.
El tamaño, el color, la exclusividad y las complejidades del dibujo condicionan su precio. No es lo mismo sacar del catálogo una figura a que el tatuador confeccione un diseño exclusivo; tampoco es lo mismo un relleno negro que uno de colores; y, evidentemente, no es lo mismo tatuarse toda la espalda que solo el omóplato.
Una vez se haya elegido el diseño, el artista será capaz de dar un presupuesto, ya sea por horas o por la pieza entera, y de informar de cuántas sesiones van a ser necesarias. Las prisas no tienen cabida en este proceso y las cuestiones sobre el coste, tampoco. Lo que se está buscando es una obra de arte impresa en la piel y se le debe dar su margen de tiempo y precio. Por eso la decisión final debe ser meditada y cada persona necesita un tiempo de reflexión para decantarse por un dibujo o un estudio.
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