Parece feliz en todas partes.
Parece feliz en todas partes;
pero en el fondo de su corazón
llora la nostalgia del país natal
el cual ama menos que a la novia
tanto que a la madre.
Hoy en París,
mañana en Nueva York,
un día en Bogotá,
en Caracas, en Panamá,
o detrás de los barrotes de una prisión,
en algún lugar del mundo
Parece feliz en todas partes,
el intelectual que escribe poemas
limpiando carros en Nueva York,
el que vende historias sangrientas y deprimentes
de la dictadura,
el que molesta o encanta con su francés,
el que baila y ríe,
enseñando sus alegrías en vez de sus penas;
él que se envejece lejos de la patria,
el que come sin maldecir el pan amargo del exilio.
Parece feliz en todas partes.
Pero pronto, el sol se levantará para el retorno;
y hará brillar
en el fondo de los ojos extrañados
las calles estrellas del país natal.
Pronto la diana anunciará el despertar
para todos los que duermen bajo la claridad del cielo
lejos de su cielo,
en el hondo de la nostalgia del país natal.
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