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Cuando siento que nada es posible, decido entrar a navegar en las aguas serenas de las oportunas ideas, ideas que se propagan hacia horizontes donde reinan la alegría, fortuna y dicha.
La posibilidad de alcanzar la felicidad no es negada, si surcó los mares de lo posible, todos navegamos
sobre horizontes perdidos hasta encontrar la brújula que por arte de magia enderezan el timón hacia mejores oportunidades.
Hay veces en el transcurso del viaje me pierdo en la ruta establecida, no es hasta el momento indicado para la meditación continua, cuando decido detener por un segundo y de nuevo zarpar hacia la ruta planeada, o hacia otro nuevo horizonte esperanzador.
Así es la ruta para el que decide navegar sobre distintas aguas, si te encuentras diluvios, para y espera a que la tormenta pase, acuérdate que luego de que la tormenta pase quedan rastros de nuevos caminos, al final de la ruta sentirás las ganas de seguir navegando, pero si ese es el lugar de solemne tranquilidad, no desperdicies el momento, para y construye tus deseos mas anhelados, porque esa es tu oportunidad..