Con la luna de testigo y tu recuerdo a flor de piel, decido hacerle frente a mi pasado.
Un pasado al que por más bello que haya sido, no pienso regresar.
Porque ahora, las heridas sanaron, las cuentas se ajustaron y mi vida cobró sentido otra vez.
Si, otra vez, porque si bien, hace un par de años mi vida giraba en torno a ti, hoy puedo decir que al fin entendí que nadie tiene la potestad de decidir por mi cuando ser feliz.