Como una mancha negra en un desierto de luz, camino lentamente por las calles abandonadas y destruidas por mí mismo, las recorro con una sensación que he sentido desde hace mucho tiempo, mi respiración va a destiempo con los latidos de mi solitario corazón, y las sombras a mi alrededor desean poseerme y con ahínco me persiguen, yo las ignoro viendo los caminos que voy pasando con cautela. Al otro lado de la vía se ve un callejón oscuro y sombrío, que en cierta forma, me llama me reclama, lo evito lo más que puedo y sigo de largo, me detengo por unos minutos y pienso en las cosas que desde hace mucho me abruman, miro hacia arriba y veo los rascacielos, los pilares del submundo en ruinas, las piezas en sus maquinarias están oxidadas, y sus combustibles ahora se han vuelto corrosivos, las ondas de electricidad ahora son un recuerdo, que parece hacer una especie de regresión de lo que fueron otros tiempos, quizá, mucho mejores que el horrible presente. Mi cabeza da vueltas, mi estómago se revuelve, mis manos sudan, el aire que me rodea se convierte en una prisión y de mis ojos caídos gotean lagrimas que al caer al suelo se tornan grises y se funden con el tono monocromo del ambiente, estoy llorando, no sé porque, creo que estoy solo como siempre lo he estado, con la diferencia de que ahora, mi mundo, mi reino de las nubes, mis sueños; mi esperanza…Ahora está abandonada, triste, solitaria, mis sentimientos se transparentan en mi subconsciente, me han arruinado todo, me ha dejado en ruinas.