Dedicado a una de mis peludas que más he amado en mi vida
A lo largo de mi vida, siempre he tenido perros también conocidos como: peludos. Y quiero hablarles brevemente sobre Bambina.
Ella fue una de las crías de una hermosa perra llamada Sasha, que ya no vive, murió víctima de un cáncer muy doloroso, ella pertenecía a una gran familia que poseo que vive en Barquisimeto. Siempre que viajaba a esa ciudad tan hermosa y amada, Sasha nos recibía con una alegría y amor que me cautivaba.
Fue una perra preciosa en todos los sentidos. Alegre, comelona, adoraba el pan, era muy juguetona y a la vez tranquila. Apenas llegábamos al edificio donde ella vivía, ya ella nos olía y se asomaba al balcón y ladraba de emoción, realmente esos viajes eran maravillosos y verla a ella lo hacía aún más.
Le encantaba acurrucarse con todos mientras veíamos películas tirados en un colchón en el piso porque eramos demasiados, siempre dulce, amorosa y con hambre, mi Dios esa perra siempre quería comer jajaja, era adorable.
Por ende, les pedí que cuando Sasha tuviese crías, me regalaran a una de ellas, pues quería una hembrita. Pasaron los años y efectivamente mi sueño se cumplió. Tuvo varios perritos y como yo vivo es en Caracas, uno de mis cuñados me la trajo con apenas 3 meses y medio, una cocker inglés, les puedo asegurar es una belleza de perra, en todos los sentidos. Fue muy graciosa su llegada y sus primeros días, pues tenía otros dos perros y ella al inicio le quería quitar la comida, era como su madre, le fascina comer a cada rato, y estar detrás de todo lo que le oliera a alimento.
Con decirles que una vez, tenía en mis manos un pan para preparar perros calientes y en un descuido mio, ella me lo arrebató y se fue con el pan en la boca hacia debajo de la cama y se lo comió en segundos jajajaja, eso fue increíblemente gracioso. La entrenamos y dejó de hacer eso, siempre ha sido una perra muy dócil, educada y tranquila. Aprendió rápidamente a convivir con sus otros compañeros peludos y hasta el sol de hoy es una perra feliz que ya tiene 12 años.
Por cosas del destino, yo me fui casi dos años a vivir a Bogotá en el año 2010, y ella se quedó con mis padres y sus otros compañeros peludos, se adaptó, la han amado y cuidado, pero jamás me olvidó. Cuando ya retorno a Venezuela, ella permaneció en casa de mis padres porque consideré era lo mejor para ella y separarla de la manada no me parecía justo. Así que por amor renuncié a que ella volviese a mi hogar. Hoy en día he podido volver a estar más seguido junto a ella, y gracias a este regalo de la vida, le dediqué este escrito, que espero les guste, quiero hacerlo mientras aún está sana y feliz.
Para Bambina
Ella, se llama Bambina
de mirada dulce
en un ojito su vista ha perdido
ya ha envejecido
aún así, su pelaje es hermoso
carácter tranquilo
apacible
en total paz
como reflejo de lo infinito.
Por todos lados me persigue
donde yo estoy
ella está
su silencio es un regalo
su lealtad una bendición
ella duerme donde me huele
ella sueña donde me halla
en total contemplación.
Es lo primero que veo al despertar
me saluda y a mi lado permanece
aunque yo siga dormida
percibo en ella, que ya nada espera
vive el instante y disfruta
de mi presencia.
Como no adorarla
a tan inocente criatura
son 12 años de una corta vida
que arropa con alegría
y dulzura
mis largos y a veces tristes, días.
Cuando llegó a mi vida
la crié por muchos años
en una época el destino nos separó
pero volvió a encontrarnos
ella sabe quien soy
y en su vejez nada olvida
sabe que siempre
seré su madre humana,
hasta que Dios su final decida...
Aquí cachorrita y como está actualmente mi Bambinita viejita

foto: personal del autor
Un perro conoce tus tristezas y celebra tus alegrías.
Cuando sales, siempre esperará el tiempo que sea por tu regreso.
Su lealtad es para toda la vida.
Protegen tu alma, mientras abrazas su cuerpos.
Cuando recoges o adoptas un perro, transformas dos vidas, la de él y la tuya.
Si te ha gustado , deja tu comentario, que con toda mi atención los leeré.
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