Hola , leyendo tus lineas me trajo recuerdos tu pueblo, Yaguaraparo. Fuimos al matrimonio de una compañera de trabajo de mi esposo. En la noche todas las casas se volvieron coloradas para evitar a las palometas, primera vez que oía de ellas. Toda una aventura entre luces y un carrito fumigador que dejaba estela de humo y promesas de liberarnos de las grandes polillas y su picor.
También creo que hiciste bien en regresar. Cuando fuimos a pasear al día siguiente, llegamos a una especie de arenal mojado, lo recuerdo como un gigantesco majarete, esa arena literalmente me tragó hasta los muslos, toda una emocionante aventura y un punto aparte de mis recuerdos en Yaguaraparo: una mesa grande en el patio de la casa, arepas muy gruesas del tamaño del budare, porcionadas como torta, nata, cuajada, caraota refrita y una bola de plátano verde aliñado. Un desayuno que añoro, al igual que las largas conversas con la abuela de la casa, rica cháchara acompañada de dos loros que nunca se alejaban mucho de ella.
RE: Yo reconozco esa emoción - Reflexiones sobre emociones de la infancia