Hay amores de fantasía,
con historias fabulosas,
amores que se expresan,
en versos o prosas.
Amor que creí era eterno,
y en su eternidad fue fugaz,
como el viento que viene,
como el viento que va.
Amor que nace en un amanecer,
donde fue usado tu pecho como almohada,
mientras observabas sumamente callado,
como el sol su rostro iluminaba.
Amor que crece después de un adiós,
de un abrazo con sabor a tu partida,
o después de un primer beso,
que no creí que llegaría.
Un amor fulgurante,
que me haga creer de nuevo en él,
no como el que se encuentra en las calles,
forjado sobre las cenizas del ayer.
Carlos Solorzano.