Cuando albergamos emociones negativas, esto afecta en el curso de nuestro pensamiento y en nuestro temperamento. ¿Qué intentarías si estuvieras seguro de que no puedes fallar? Piénsalo, si realmente crees que no puedes fallar, iniciarías un montón de actividades que provocarían resultados nuevos, potentes y apetecibles.
El fracaso no exite, sólo existen los resultados.
Siempre nuestras acciones producen resultados y si no son lo que esperábamos, modificamos nuestros actos para obtener resultados nuevos, no hay que quedarse estancado. Hay que proceder con la creencia de que nosotros somos quienes movemos nuestro mundo, nadie más es responsable de tu destino, el mismo es forjado únicamente por ti.Asume la responsabilidad.
Sin importar lo que pase, sea bueno o malo, tú lo creaste, tal vez fue por una actividad física o por influencia de tus pensamientos. No creo que vivamos siendo el resultado de fuerzas externas que trabajan al azar, creo que nosotros originamos nuestras experiencias en la vida.Asumir la responsabilidad es un claro ejemplo de cómo las creencias alimentan otras creencias, al responsabilizarse no tienes nada que perder, pero sí mucho por ganar. Para mí, ser responsable aclara el poder y la madurez de una persona. Constantemente usamos como salida más fácil, el atribuirle la responsabilidad de cualquier prejuicio o consecuencia negativa a otras personas o a Dios.
El que domina las circunstancias tiene consolidado el éxito.