En el transcurso de mi vida, he notado que hay muchas personas que para pertenecer o interactuar con cierto grupo, intentan ser alguien más; cambian sus hábitos, la manera de expresarse, sus gustos y disfrazan sus emociones para encajar en esa pequeña sociedad, que en algún momento creyeron que les favorecía, pero no es así.
La esencia es el conjunto de características propias de una persona y sin las cuales no sería lo que es. Los rasgos o cualidades que le dan forma a la manera de ser de una persona, los denominamos personalidad. La misma te define y diferencia de otras personas, es decir; que si pierdes esta cualidad, habrás perdido tu identidad.
¡Si soy mi propio dueño, cómo es que me pierdo!
Imaginemos un muñeco y que la esencia sea esa chispa de vida que lo puede convertir en un objeto animado, con la capacidad de hablar, pensar, moverse y tener su propio carácter, así como el vaquero Woody de Toy Story.
Si le quitamos esa chispa de vida a Woody, sólo tendríamos un muñeco inanimado, petrificado y hueco. De igual forma pasa con las personas; si dejan a un lado todas las cualidades que los hace ser ellos, se convierten en pedazos de carne, en títeres atados por hilos que cuelgan de una cruceta que puede ser tomada por cualquier individuo, y con ella manipularlos a su gusto.
Sé que todos poseemos defectos porque no somos perfectos, sin embargo encontramos personas que nos aceptan tal y como somos. No permitas que ninguna persona te aleje de lo que te apasiona, no te permitas ser un cuerpo sin vida, no te conviertas en un objeto inanimado sólo para entrar a un círculo social. Acepta lo que eres y se lo mejor de ti.