Soy de una pequeña porción de tierra en el sur que ofrece las más hermosas maravillas.
Donde por las mañanas nos despertamos con los buenos días, un cafecito caliente y una rica arepita.
Donde nuestros niños y jóvenes acuden a las aulas a formarse como los próximos lideres del mañana.
Donde la solidaridad y hermandad forman parte de nuestro convivir diario, una tierra que nos regala todos sus enormes recursos naturales: Petróleo, oro, bauxita, coltan, hierro, mármol y agua, por sólo nombrar unos pocos ya que si se los enumerara la lista sería extensa.
Un país donde bajo un mismo cielo podemos encontrar tepuis milenarios, el salto de agua más alto del mundo, hermosas playas, zonas desérticas, un llano que nos invita a disfrutar de los más espectaculares atardeceres y una majestuosa e impresionante cordillera andina con sus montañas cubiertas de nieve. Todo esto más la calidez de su gente convierten a esta tierra en un verdadero paraíso terrenal.
Lamentablemente por múltiples razones, las cuales tanto ustedes como yo sabemos, pero no vale la pena nombrar, ese paraíso está en serio peligro de extinción, depende de la conciencia, la constancia, la fe y la perseverancia de todos y cada uno de nosotros no dejar desaparecer ese pedacito de cielo en la tierra llamado: Venezuela!
Tierra de mis antepasados, tierra de mi presente, tierra de mi futuro!
Nota: todas las imágenes del post fueron tomadas por mi con mi celular. El modelo de las 3 últimas fotos es mi hijo de 2 años.