Temprano en la mañana me levanto a cepillarme el pelo, enmarañado por el pasar de los sueños en mi cabeza; cuando me encuentro una cola en el baño conformada de mis “más cercanos allegados”. Este es uno de los mejores momentos de mi día. A algunos les gusta el atardecer, otros recibir dinero, pero a mí me encanta esto. En la mañana, cuando las luces no se han encendido, veo mi deporte favorito: las muecas de mi familia.
Mi padre, un hombre malhumorado siempre, sonríe ávidamente frente al espejo sin mostrar sus dientes. Esa sonrisa no dura nada, al salir del baño ya tiene el ceño fruncido de nuevo, pensando en el dinero que debe hacer hoy. Normalmente luego me grita por lo que sea, antes de salir por la puerta furioso. No lo culpo, vivir como lo hacemos es en parte su culpa. Sin embargo, odio que me trate de echar las culpas de nuestras desgracias. Por eso amo el hombre que se muestra en el espejo, feliz y satisfecho… ojalá un día pueda verlo así siempre.
Luego del señor de la casa, mi madre pasa al podio de belleza. Una mujer de ya 40 años de edad que disimula treinta, y que le encanta el maquillaje. Al levantarse se ve demacrada ya por el paso de los días en este lugar. Pero, luego de una hora en el baño, sale hermosa y lista. Ella tiene una presencia que hace que todos sintamos que, sin importar donde estemos, seremos felices. Y luego nos sonríe, y mis hermanos, hermanas y yo, quedamos boquiabiertos, mientras sale por la puerta.
Y ahora pasamos a ellos, mis hermanos mayores. Ellos se preparan juntos porque ya mis padres suman demasiado tiempo de preparación; eso es lo que nos decían más o menos al entrar al baño y cerrar la puerta con llave. Era impresionante que luego de treinta minutos estuvieran “listos”. Salían casi igual pero limpios y luego de eso se apresuraban rápidamente a la puerta. Todos sabíamos que pasaba, pero a ninguno le importaba; después de todo al final del día vivíamos la misma noche. Este pensamiento me recuerda lo unidos que somos, haciéndome sonreír y subiendo mis ánimos. Perfecto para iniciar el día.
Mis hermanas por otro lado… son extrañas. Sus rostros son felices sin importar que, y pasan ordenadamente a prepararse. No se usan demasiado maquillaje, ni hacen muecas al espejo. Lo único que tienen de sorprendente es la diferencia de personalidades. La mayor siempre esta animada, hablándote de hazañas e historias que le contaron en el colegio; mientras que la menor pasaba todo el día con la cabeza baja. Aveces lloraba, y… tendía a hacerse daño. Pero durante esas horas de la mañana las dos estaban alegres, me encanta verlas así y juntas.
Ahora solo falto yo, el hermano de “en medio”. Con dos hermanos mayores y dos hermanas menores creo que es correcto que me llamen así. Ya a los veintidós años, ya casi graduando de médico, soy el hermano que más ha estudiado. Por ello, soy el que está en desdicha ahora. “Pronto me iré de este lugar”. Un frío se apoderó de mi cuerpo y sin quererlo comencé a llorar. Así es, dentro de poco no pasaré por este momento nunca más, y esto me destroza. En frente del espejo veo un hombre llorando con una sonrisa.
Sonrío por la misma razón que lloro, pues este lugar es el infierno. Ojalá pudiera observar mi deporte en otro sitio, en algún lugar más… espacioso. Vivimos en un cuarto, comemos y dormimos en el piso, nos bañamos con agua helada, etc. Quiero salir de aquí y conseguir vivir cómodo, por lo que pronto me iré y viviré con mi novia. Evitaré terminar igual, y viviré en una casa no tan grande.
Pero no quiero vivir en una mansión, solo quiero comida y espacio para cada uno. Una cocina, dos baños, tres o cuatro cuartos y capaz comedor, estudio y jardín. Lo suficientemente grande como para vivir, pero pequeño para que estemos juntos. De esa manera enseñaré a mis hijos a que se acepten entre sí sin importar que y a apoyarse. También les mostraré un hombre completo y sonriente, sin engaños. Y por supuesto aprenderán a adorar a su sorprendente madre.
Al final del día quiero esto porque realmente una casa es un solo cuarto, un solo lugar, como este. En el vivirá una familia, no gente separada y que se odie entre sí. Eso es lo que aprendí en toda mi vida, y creo que con esto podré crea el lugar perfecto, para mi mundo.
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