Erase una vez un peón que vio como cambió el juego
Este cuento tiene un comienzo triste y usted le pone su final feliz
En la historia del mundo, hubo una época de gran desigualdad, ya no eran solo los reyes y sus monarquías esclavizantes las que oprimían al pueblo, sino el poder económico-financiero, como se llamó en esos tiempos, en los que nuestra forma de esclavitud era esa donde el dinero lo imprimía el que más tenía, y nos decía cómo, dónde y cuándo gastarlo sin derecho a pataleo.
Estos personajes se hicieron dueños del mundo porque cuando nadie podía ya creer en su prójimo, se les dió a ellos el poder de intermediar y ser “El tercero de confianza”, es decir ellos cuidaban nuestro dinero para nuestra tranquilidad (si claro).
¿Quién nos diría que para obtener ese dinero, ahora teníamos que ser sus esclavos?, ya no arrastrando grilletes y sin importar nuestro color de piel, incluso muchos boniticos, bien vestidos y peinaditos, usando traje ellos, eran clasificados como un esclavo de alto nivel, le llamaban clase media ejecutiva, y ellos no sabían que eran esclavos porque tenían tarjetas de créditos, carros y hasta casas, que les hacían creer que eran afortunados.
Estos también fomentaron algo que llamaban competencia, luego se convirtió en una lucha donde los que competían nunca estaban a gusto ni felices con lo que hacían porque los alejaba de la sociedad, estas competencias eran por ser el esclavo mejor pagado y se alejaba un poco de la naturaleza humana, que siempre ha sido ayudar a otros.
Pero hubo, no se sabe si uno o varios, esclavos o esclavistas, tampoco lo hemos descubierto aún, que decidieron crear la tecnología que haría que pudiéramos depositar la confianza en el otro porque todos estaríamos siendo testigos, que todo estaba saliendo según la norma, y no podría ni el uno ni otro defraudar la confianza.
Esto fue trayendo de nuevo al mundo, valores como la solidaridad, el crecimiento comunitario, el aporte de contenidos de calidad, porque enseñar puede ser más que útil, porque dar te permite recibir, porque todos éramos esclavos y ahora podríamos ser un poco más libres.