Consideraciones aparte, el mar siempre es calificado como el marco perfecto para las historias sobre parejas enamoradas, de versos inspirados a poetas por sus aguas, de forjamiento por sólidos lazos entre este y los habitantes junto a sus orillas; en fin, una amalgama de relaciones que solo podrían ser posibles por la existencia de estos vínculos originarios.
Considera por un momento la siguiente escena:
Una pareja imaginaria e idealizada por ti en algún momento de tu vida, se acerca al lugar que ocupas tomando el sol a la orilla de una playa e intenta conversar contigo acerca de cualquier trivialidad que se te ocurra, los rayos del sol realzan la belleza de su rostro y el atardecer hace del momento algo mágico. Intentas no mostrar interés, pero para tu sorpresa resulta más atractiva conforme avanza la conversación y te identificas con lo que dice.
A estas alturas tu corazón late con fuerza sin creer lo que estás viviendo producto de la incredulidad por otras relaciones fallidas que habrías tenido ¿puedes considerar por un instante, que tal sentimiento lo potencia el estar en el lugar donde te encuentras?¿podrías ceder ante tu conciencia o te dejarías llevar?
Así de fuerte es el influjo del mar sobre nuestros corazones.
Y ¿Qué decir del ser humano que hace del mar su profesión? Dejando aparte las líneas precedentes ¿No es el mar lo suficientemente duro e impredecible, como para desistir de trabajar en sus aguas?
El hombre de mar tiene que estar enamorado del vaivén de las olas y el acompasar de los sonidos marinos con la nave, para tomar los riesgos que le esperan cada vez que se hace a la mar. Me explico ¿Cuántos naufragios e historias de barcos zozobrando en aguas violentas no han sido protagonistas de las páginas en las agencias de noticias? La vida marina es dura, pero muchos seres humanos ligados a ella no dejarían por nada del mundo esta profesión ¿Cómo explicar eso sin un vínculo de amor? Cuando un marinero otea el horizonte mientras se produce un atardecer de suspiros ¿no siente lo mismo que aquella pareja imaginada con el corazón acelerado?
Incluso, para quien no sabe nadar y a sabiendas de las inseguridades que corre, el mar causa una extraña relación de atracción, sino ¿Cuántas personas que nunca aprendieron a bracear toman un crucero solo por el placer de relacionarse y descansar en este escenario?
El mar y su influjo sobre nuestra especie ha sido protagonista de historias épicas y de realidades inspiradoras. Sus aguas provocan fuertes sentimientos de calma, temor, sugestión, respeto, amor y evocación de innumerables recuerdos, vivencias, tristezas y alegrías; hay personas que por cualquier razón nunca llegan a conocerle y aquellas que le hemos visto, nos gustará poder proporcionar esa experiencia a cualquiera. He tenido este privilegio varias veces y no hay nada en este mundo que se acerque más al romanticismo que emanan unos ojos llorosos de emoción ante la magnificencia del rompiente de las olas y el beso del agua llegando a la arena.
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