La Guerra
¿Te has fijado que quienes promueven la guerra no van al combate? Los altos mandos, los gobernantes, los propietarios, inclusive los cineastas, escritores y toda clase de artistas que hacen loas a la guerra, no participan en ellas, los que han estado en una de ellas y han logrado sobrevivir, utilizan su experiencia para poder vivir de los beneficios que produciría su historia pero si les invitas a que regresen a la guerra sabrán excusarse para no hacerlo.
Hay toda una industria de la muerte que se encarga de llenarnos la cabeza con historias de honor y gloria en los campos de batalla, de acertadas estrategias en los combates, de heroísmo al salvar de la muerte a compañeros, lo que no es dicho es que en esas batallas, en esos combates, fueron asesinadas personas que tenían familias, familias que ahora tienen un puesto vacío en su mesa, que tenían planes y sueños, que tenían historia.
No importa cuál sea la razón para iniciar una guerra o cualquier combate armado donde la integridad de los seres humanos esté en peligro, no existe una razón para acabar con la vida de alguien que ni siquiera conoces por mandato de unas personas que no te conocen ni le importas, de importarles no te habrían enviado a la batalla.
Ese maléfico juego del honor, la gloria, la heroicidad que nos inculcan desde nuestra más temprana edad no es otra cosa que el lavado de cerebro necesario de los que detentan el poder para poder mantenerse en él a cualquier costo, inclusive a costa de tu vida.
A veces creo que los padres son muy responsables de las guerras. ¿Quién se atreve a desobedecer a su padre o a su madre? Si los padres de los generales les increparan a que evitaran la guerra y les ofrecieran un castigo si promovieran algún tipo de conflicto, si los padres de los soldados evitaran que fuesen a ella impidiéndoles salir de casa, si los padres de los escritores les dieran un par de correazos cuando intentaran escribir cualquier historia que hiciera apología a la guerra, si los padres de los fabricantes de armas, en cualquiera de sus niveles, les dieran una buena zurra y los convencieran de hacer algo más productivo, tal vez menos personas la verían como una posibilidad y las diferencias se resolverían con razones y no con municiones. Claro también están los desnaturalizados que ni quieren ni respetan a sus padres, pero esos son los menos, la inmensa mayoría de los seres humanos tendemos a dar la mano a nuestros padres y son estos los que realmente tienen el poder de evitar que sus retoños vayan a matar a los hijos e hijas de otras madres y de otros padres.
En mi infancia los conflictos los resolvíamos con “piedra, papel o tijera” hoy revisando un poco eso me doy cuenta de cómo nos iniciaron en la guerra con un juego tan infantil como ese, la tijera corta al papel, la piedra daña a la tijera y el papel atrapa a la piedra, si lo ves bien, desde el inicio hemos estado buscando la manera de vencer al otro en lugar de unirnos buscando un bien común.
La próxima vez que tengas una diferencia con alguien, invítale a tomar un café y busca las coincidencias en tu persona y si al final no son suficientes las coincidencias, siempre te queda como arma el sombrero… Te lo pones y te vas lo más lejos posible de esa persona con quien no coincides lo suficiente como para evitar un conflicto, hay más de siete mil millones de personas más con quien compartir vida y espacios y el planeta es enorme, no te quedes en el conflicto, busca tu paz que seguramente es más valiosa que cualquier razón para la batalla.
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