Bienvenidos queridos lectores, espero que este artículo sea de su agrado.
En Venezuela durante el mes de diciembre hay muchos rituales, conmemoraciones y tradiciones. Hoy hablaremos del arte culinario de la preparación de las HALLACAS, que pese a la situación económica siempre se busca la forma de cumplir con esa tradición.
Todas las familias venezolanas, pero todas, tenemos un concurso eterno y anual, que va desde el oriente del país al occidente y del norte al sur. No tiene jueces, no tiene premiación, nadie sabe que existe. Pero es un de los concursos más concurridos y mejores del mundo. Es sobre ¿Quién hace la mejor hallaca?
"La mejor Hallaca la hace mi Mamá" frase popular venezolana que se encuentra en poesías, canciones y finalmente en el argot de cada representante de la familia quien saca el pecho, levanta la mirada y con mucho orgullo repite año tras año, la misma frase.
En el momento de decidir que se van a hacer las famosas Hallacas, comienza la competencia que va desde la adquisición de los ingredientes, la escogencia de quiénes van a participar en la preparación, hasta la forma de armado (seguro Henry Ford pasó por Venezuela y se inspiró en este método cuando pensó en su aporte de la fabricación del proceso continuo) toda una metodología tradicional que data desde los tiempos de la colonia y hoy en día cada familia se reúne alrededor de esta tradición, para realizar tan suculento plato y han generado sus cambios particulares al proceso de producción.
CON QUIEN HACER LAS HALLACAS
Por muchos años, cuando se va a definir la fecha de la preparación de las hallacas en el seno de mi familia, intentaba que fuera una semana en la casa de mi mamá y otra en la casa de mi suegra (claro yo soy el rey de amarrado de las hallacas) es obvio que las recetas son exclusivas de las madres, que se han transferido de generación en generación.
En estas navidades por varias razones la fecha coincidió en ambas casas, la de mi madre y la de mi suegra, y como es tradición familiar (matriarcal) me tocó junto a mi familia materna.
Siempre he creído que aparte de realizar la tradición, es una excelente excusa para reunirnos en familia, escuchar cuentos, oír música, tomar y comer sabroso y preparar las suficientes hallacas para la cena de la navidad y la de fin de año.
DE LAS SIMILITUDES
Antes de reunirnos cada madre el día anterior saca su receta y prepara el Guiso (relleno a base de carnes, especias, y verduras que requiere horas de cocción) les colocan sus pócimas, menjurjes y por su puesto su sazón esa que la diferencia de cualquier otra de las millones de familias que las preparan.
Cuando llegué a casa de mi madre ya estaban listos: el guiso, la masa, las hojas y el resto de las cosas que se le colocan a las hallacas. Se ubicaron en la mesa distribuidos por estaciones de trabajo junto a los implementos que requerimos para cada actividad y no perder tiempo.
Una botellita de vino para compartir y un fondo musical compuesto de Gaitas (música popular venezolana oriunda del estado Zulia), villancicos y aguinaldos. Hasta aquí es igual a mi suegra.
También ambas usan: ciruelas pasas, uva pasa, aceitunas, alcaparras, cebollas y hojas de plátano como envolturas.
DE LAS DIFERENCIAS
En cuanto a las diferencias más notables que he podido determinar luego de años preparando hallacas en las dos casas, puedo decir por experiencia que en la casa de mi madre las estaciones van en el sentido de las agujas de reloj en el de mi suegra es al contrario.
Mi madre hace el guiso con carne de res y cochino (puerco) y el pollo lo colocan de adorno. Mi suegra la hace con carne de cochino y pollo y más pollo de adorno.
Otra diferencia es que mi madre le pone tocino y mi suegra no. Pero mi suegra le coloca encurtidos (hortalizas conservadas en vinagre) y mi mamá no.
Mi mamá le coloca almendras mi suegra no. La masa de mi mamá es la de maíz precocida la de mi suegra es de maíz pilado.
VEREDICTO DEL CONCURSO
Luego de haber observado todas las similitudes y diferencias en cuanto a la preparación y sabor de la hallaca que hace mi mamá y mi suegra, no que da de otra que solicitar que suene el redoblante.
Bueno realmente "la mejor hallaca es la de Mi..." Creo que la decisión se la dejo a ustedes. Yo como en las películas me amparo en la quinta enmienda. Les dejo a mis lectores que tomen una de las opciones. Yo simplemente disfruto del momento, de la preparación de ambas y de la compañía de ambas familias. Experiencia insuperable.
Todas las fotos utilizadas en este artículo son tomadas por mi y otras son de la autoría de Liliana Díaz.