Desde hace algún tiempo tengo el empeño de ser optimista y digo así porque es una meta que me he propuesto con la cual trabajo cada día, me saboteo a ratos y cuando reacciono, me digo, “no, no, así no es, es por este lado” y me agarro de cualquier frase o consigna para seguir adelante.
Y cuando digo agarrarse pienso inmediatamente en los buenos momentos, en cuando las cosas han salido realmente bien, cuando gracias al empeño he visto frutos o he visto el avance de otros gracias a la constancia y me levanto, me sacudo la tierra y sigo.
Muchos libros me han dado una mano y no necesariamente los de autoayuda, sino otros que muestran precariedades y como salir de ellas sin morir en el intento. Uno de ellos es “Entre Limones” historia de un optimista de Chris Stewart, fue el primer libro digital que leí, no sé cómo llegó, me daba por visitar páginas que recomendaran lecturas y debe haber sido el título lo que me atrajo, así que me dispuse, amplié el tamaño de las letras, coloqué un fondo gris para que no me pegara el brillo de la pantalla y a leer.
Con este libro leí, viajé, reí y comí los escasos condumios que describía el protagonista, a veces solo tostadas con ajo y aceite de oliva, ¿un manjar, no?. Lo bonito de este libro, que tranquilos no les contaré la historia, es que a pesar de las vicisitudes que le ocurrieran a este músico inglés, en tierra extraña, con vecinos no muy amables y la naturaleza en contra, éste no desistía, su perseverancia era su fortaleza.
Y es de allí de donde quiero agarrarme, aferrarme a la idea de que salimos adelante aun cuando tengamos solo casabe y ají picante, que la alegría y el humor siempre serán aliados para enfrentarlo todo y que como siempre al mal tiempo buena cara.
Les recomiendo su lectura, no se defraudarán y quizá les deje como a mí la sensación de que en el lugar más inhóspito se puede sembrar la vida. Gracias por leer.
He tomado la imagen de https://elpais.com/elpais/2015/08/13/album/1439485396_465252.html#foto_gal_10