Dentro del día a día de un tachirense se encuentra la visita a este puente, llamado puente internacional simón bolívar, desde el primer momento en que llegas al pueblo que limita con la frontera con Colombia, conocido como san antonio del tachira, logras ver el abandono tanto en las calles como en sus ya desmanteladas tiendas, donde hace unos pocos años el comercio era muy grande.
Cuando tomas el camino hacia el puente logras ver mareas de personas caminando hacia un acceso restringido por la guardia nacional venezolana, donde hay solo un estrecho camino observado por estos inútiles vestidos con uniformes.
hace poco con la aparición de la ayuda humanitaria, el gobierno de nicolas maduro tomó la genial acción de cerrar completamente el paso del puente para evitar que dicha ayuda entrase, dejando mas obstáculos a las personas que desean ir por alimentos y medicinas.
luego de un tiempo cerrado, el gobierno decide abrir el puente de nuevo pero sin poder hacer nada con los obstáculos mas que pintarlos con la bandera de Venezuela.
luego de que pisas territorio colombiano, notas que miles de personas salen del país tal vez para no regresar o miles de personas mas entran con una maleta llena de comida para uno o dos meses, mi caso es el segundo ya que todos los meses viajo a comprar comida.
Desde que pisas Colombia notas la diferencia tan solo con la manera de decir, bienvenidos a nuestro país, cuando entras a Venezuela solo vez la cara de hambre de algunos guardias.
Tener la posibilidad de comprar o comer cosas que ya no consigues en tu país, te da un poco de felicidad, almenos por un día.
Dentro del caos, el calor, las amarguras y hasta las peleas siempre el venezolano viaja con una sonrisa a donde vaya, aunque de regreso tengamos que caminar cargados de alimentos, al sentarte a la mesa y poder tener una comida diferente es lo que hace que valga la pena pasar por todos esos momentos.
seguimos con la esperanza de que volveremos a ser prósperos y solo tendremos que viajar a la frontera para recibir a quienes se fueron.