infestado y devorado por voces espectrales,
siluetas que se mueven masacradas por el tiempo
mediante pausas intermitentes a un ritmo insostenible.
Y me sabe tan insípido ser partícipe de esta miseria
del actuar de otros que me causa vergüenza ajena
soy solo un eco silencioso que aún no aprende a hablar
como tinta que no pinta y destiñe la razón
como el aire que ahoga y me mata al respirar.
Vuelvo la mirada a ese paisaje oscuro,
motorizo mis pisadas al refugio más cercano
y todo lo que pasa me parece ser absurdo
pasatiempos que ni el tiempo
ya los puede detener.
Y el panorama surrealista sigue quemando mi cerebro,
expresiones de zombis que caminan al mismo compás
no doy tregua de perder esta batalla
desde que vi la luz en mis ojos, no la di, jamás.
Y el infierno en mi cabeza por fin ya se presenta
por lo menos en las sombras yo me puedo camuflar,
por lo menos a oscuras yo me puedo anestesiar,
con respiros ahogados, entumezco este día
que la amnesia más hermosa
siga siendo mi escribir.