El guerrero del traje roto es un personaje que se dedica a trabajar por defender su villa bajo las reglas de su emperador, viste un traje elegante que infunde respeto y resalta su hombría, que lo representa muy bien y lo distingue en sus batallas. Este guerrero como cualquier guerrero ejemplar es fuerte, valiente, decidido y arriesgado y pone siempre por delante su trabajo y sus destrezas en campo de batalla ante su esposa e hijos. Al Pasar el tiempo comienza a notar que no puede quitarse su traje y se ha acostumbrado a vivir con su investidura, pero eso le impide realizar otro tipo de actividades. Sigue el transcurrir del tiempo y su traje comienza a deteriorarse, a perder su estilo su color y su es elegancia. Para poder deshacerse de ese traje viejo y corroído por el tiempo y las batallas y recuperar así el amor y la compresión de su familia, debe librar su propia guerra, batallando con la osadía, el silencio, la sabiduría y la voluntad.
Desviándome un poco de lo que son mis post habituales quise reflejar un pensamiento sobre la realidad de muchos hogares en el mundo en esta breve lectura.
La mayoría de nosotros, al paso de los años, dejamos de darles importancia a las personas que tenemos alrededor restándole atención compresión y cariño. Pensamos que son “nuestras” y que siempre estarán ahí para nosotros, como si fuesen objetos guardados en un escaparate y que podemos tomarlos cuando nos venga en gana. Pero cuidado, puede que cuando vayamos a por ellas…ya no estén.
Pienso que en el mundo hay muchos “guerreros de traje roto” ya sean hombres o mujeres jóvenes y no tan jóvenes, sumergidos en el día a día, en la rutina, olvidando lo que más importa, la atención, el cariño y el afecto de la familia.
Entonces… aprendamos que en esta vida hay su debido tiempo para todo, en su justa medida. Para lograr nuestros objetivos, es necesario que nos esforcemos al máximo, pero ese esfuerzo no debe acabar con las fuerzas para ocuparnos de tus seres queridos.