| | Ignora su huella, se rehúye y se cuenta historias que no son suyas. Al frente de su hoguera, la paz lo llena. Suena el crujir de las hojas secas sobre las que yace. | |
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El olor a sangre le llena las fosas nasales.
Las voces le susurran. | |
| | Sonríe. La sequedad del verano ha arribado a su seca garganta, no obstante, el miedo de esos ojos lo refresca. Oh dulce joven, de arrebolados cachetes. La bestia se ha fijado en ti, yo no, no he sido yo. | |
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Un seco crujir de la fragilidad humana en sincronía con la muerte, hace eco en su mente. | |
| | Aun así, has caído a las burlas de sus placeres, le comenta la voz. El tiembla, aun en su sofá, se levanta a lavarse la cara. Mira el espejo del baño y la ve, ve a la bestia. Esta le comenta pícaramente.
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