Siempre hay pequeños cerca de nosotros que necesitan ser protegidos. Esto no sólo se refiere a niños, sino también a adultos ingenuos, inocentes, despojados de malicia y que por esa razón encuentran siempre a su paso oscura malicia que quiere despojarlos.
No es casualidad que nuestros ojos lleguen a ser testigos de estos abusos. El destino nos coloca esas situaciones para que demostremos lo dignos o indignos que somos, según sea que actuemos o ignoremos el hecho.
"Todos los días sale un gafo a la calle, el que lo agarre es de él"
Esta expresión declara una doctrina que enseña a aprovecharse del prójimo. Hay muchos que de verdad siguen esa doctrina al pie de la letra. No sólo es necesario combatirla enseñando lo opuesto, sino que hace falta salvar a los que son víctimas de ella.
Sí... Debemos proteger a los inocentes. A los grandes y a los pequeños. A los adultos, pero sobre todo a los niños, que son los máximos representantes de la inocencia.